La República.

A la izquierda, fragmento de El Comercio, a la derecha: La República.

Prometo no hacer en este blog listas de errores de los medios, pues siempre son incómodas y porque todos los cometemos. Sin embargo, las fallas frecuentes en dos periódicos de referencia dan cuenta de excesivo descuido o ignorancia. El descuido o la ignorancia no son (o no deberían ser) características del periodismo y por ello consigno tres de ayer y hoy.
La editorial de hoy de La República resalta el hecho de que el sistema de salud ofrecerá gratuitamente la anticoncepción oral de emergencia y por ello mencionan a los gametos masculino y femenino, pero escriben ‘gameros’.

En la página 8 de Política, en un nuevo espacio de resumen de los programas periodísticos dominicales, mencionan el caso de tripulantes y aeromozas de LAN vinculados con una red de narcotráfico y usan la palabra hosters en vez de hostess.
Por último, la nota sobre programas sociales que desarrolla la abridora de primera plana de ayer en El Comercio usa un concepto equivocado del término ‘línea de base’. Indica que es una ‘hoja de ruta con la que se debería haber comenzado, con objetivos y avances en el tiempo claramente definidos’. Pero una línea de base no es una hoja de ruta, sino una especie de ‘foto’ de la situación antes del inicio de un proyecto o programa. Traduzco una definición tomada del Programa Conjunto de NNUU en VIH-SIDA: “el estado de los servicios y medidas relacionadas con resultados, como conocimiento, actitudes, normas, comportamientos y condiciones antes de la intervención”. En la jerga de las entidades que realizan proyectos, denominan intervención a la aplicación de las acciones de un proyecto.
Una posdata con respecto a la serie de entregas de El Comercio sobre programas sociales: un sector de la opinión pública cree que el diario realiza esas notas ‘manipulado’ por quienes quieren cerrarlos, ya sea para usar el dinero en programas más populistas o para que no exista más una iniciativa que surgió durante el Gobierno de Alejandro Toledo. No comparto el punto de vista, pero tampoco me sorprende. Ojalá que no sea otra forma en que El Comercio contribuye con la agenda política de un sector de intereses al interior del Gobierno.