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El antropólogo e investigador Lurgio Gavilán durante la presentación de su libro en Lima. (Foto IEP)

El antropólogo e investigador Lurgio Gavilán durante la presentación de su libro en Lima. (Foto IEP)

Supe del trabajo de Lurgio, en octubre de este año, gracias a alguien que había leído borradores de sus textos corregidos en 2006 y que vio -en el muro de FB de un amigo- el anuncio de la presentación de su libro en México. Ello me llevó a contactarlo, vía Facebook también, para entrevistarlo mediante una videollamada.

A los pocos días, publiqué una nota en el diario El País, en la que daba cuenta de su historia, una historia que sale a la luz en un país donde, dije, hay dificultades para abordar el período de la violencia en el Perú en el espacio público, pues el tema del conflicto armado interno de inmediato genera bandos,  controversias y, en muchos casos, mentiras para atacar a un sector o a individuos con quienes no se está de acuerdo.  Este tipo de debate sobre la memoria, especialmente en Lima, es literalmente un espacio de competencia, en el que un grupo o algunos líderes de opinión -unos con más voz y poder político que otros- atacan a los que ven como enemigos.

Militares en retiro, fujimoristas y simpatizantes fujimoristas, políticos que se autodenominan de centro o independientes o que solo quieren el ‘avance’ o ‘desarrollo’ del Perú, empresarios (como el ex ministro Oscar Valdes), periodistas, expertos, etc. han identificado entre sus enemigos a los ex miembros de la Comisión de la Verdad y a todos quienes citen el informe final de la CVR. También son ‘enemigos’ los organismos, activistas y abogados de derechos humanos, las ONG, los artistas, periodistas, intelectuales y familiares de víctimas de hechos de violencia cometidos por las fuerzas del orden. Los llaman defensores de terroristas, o terroristas, o terrucos, o comunistas o caviares, o extremistas, o ultras o rojos. Les atribuyen también un odio o falta de respeto hacia las fuerzas armadas, dado que nunca se preocupan por los derechos humanos de ellos, de los que salvaron al Perú de Sendero Luminoso. (¿Quién defiende los derechos humanos de los policías, de los soldados?, suelen preguntar en medio de gritos o de llanto o en conversaciones en el taxi o en una esquina). Les achacan que solo les importan los derechos humanos de los terroristas (y esto también lo menciona Carlos Iván Degregori en su texto introductorio del libro). Señalan que se le hace un favor a SL al usar el término conflicto armado interno, porque se les reconoce como ‘combatientes’ como si hubiera habido aquí una guerra. Sostienen que solo hubo terrorismo y del otro lado pacificación, lucha contra el terrorismo.

Todo esto es visible en sus comentarios en los medios, en el Congreso, en iniciativas de ley, pero también ha sido visible en hechos en las calles, como cuando un grupo de personas –¿o vándalos? – echó pintura naranja en el memorial llamado ‘Ojo que llora’, a pocos metros de aquí en Jesús María. Un memorial, dicho sea de paso, cerrado para el ciudadano de a pie, e incluso difícil de visitar si uno no realiza un trámite.

Las personas e instituciones a quienes ataca ese primer grupo -en el debate político, en los medios o en eventos públicos- estos activistas, abogados, académicos, intelectuales, ex miembros de la CVR, etc. se defienden, usualmente recordando los delitos cometidos por las fuerzas del orden desde 1980 o cometidos también por miembros del gobierno de Alberto Fujimori. Intentan que quienes trabajaron para el Estado reconozcan que hubo violadores de los derechos humanos y que no cumplieron con la función del Estado de proteger a la persona. Recuerdan también que los grupos terroristas cometieron la mayor cantidad de muertes en los años del conflicto armado interno. Suelen recibir no solo insultos, sino también amenazas; a veces han sufrido seguimiento, reglaje, etcétera, por parte de las fuerzas de seguridad. En pocos casos tienen una experiencia saludable en su relación con las fuerzas del orden o quienes la representan. Vivimos ya al menos una década en esa dinámica de polarización, de tensión, de maniqueísmo, de reduccionismo (si se quiere, de histeria) a dos partes enemigas. Este año, se ha agregado un actor nuevo entre comillas, Movadef, que también lleva al extremismo el enfoque de los asuntos relativos a la violencia pasada y a la actual.

Este escenario de polarización existía desde la década de los años 80 pero se refuerza, ahonda o agrava luego de la producción del informe final de la CVR. En aquel tiempo, por ejemplo, el gobierno de Belaúnde y las FFAA criticaban los informes de Amnistía Internacional sobre violación a los derechos humanos en el Perú; por otro lado, las FFAA trataron de manera intimidante a personas como Pilar Coll cuando fue secretaria de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Una vez planteado esto, puedo entonces decir uno de los motivos por los cuales es tan valioso este libro del antropólogo Lurgio Gavilán: porque lleva la cuestión, el asunto, el tema a otro lugar, a otro punto de vista, un enfoque que destierra el reduccionismo, el facilismo y la simpleza de los polos, de  los dos puntos de vista enfrentados. (Son dos puntos de vista enfrentados o tres, también enfrentados, si incluimos o no la actual prédica de Movadef).

577890_539098792786760_1955942066_nSi recordamos cómo han informado los medios de Lima acerca del libro ‘Memorias de un soldado desconocido’, no hubo ningún ataque, desde ningún ángulo al autor, tampoco se dio ese reduccionismo que he descrito previamente, de los polos enfrentados, solo hemos leído o visto el relato de una vida excepcional durante un período tan complejo en el Perú.  Y el relato de esas experiencias de Gavilán, expresa de forma muy clara la complejidad de lo vivido durante el período de violencia, como destaca Eduardo Dargent en su columna de este domingo en Diario 16 acerca del libro.

Casi todos los comentarios acerca de la historia de Lurgio Gavilán, coinciden en que su libro debería leerse en las escuelas. Dargent aludió a la posibilidad de que quede en el olvido, pero hay muchos modos de evitarlo. Por ejemplo, el documentalista Fernando Vílchez, peruano que ganó un premio por un corto que presentó en el festival de cine de Berlín, está interesado en realizar un documental sobre esta historia.

El texto de Gavilán es valioso además, porque revela experiencias transformadoras, sea en instituciones o por pequeños actos y decisiones de personajes clave. El oficial del Ejército que le perdonó la vida cuando era un niño senderista, la religiosa que vio en él otro futuro posible, la tutora que le sugirió escribir. He pensado mucho en la función de la escritura, en castellano, para un peruano que aprendió a escribir tarde en su segunda lengua. También pienso en el valor del silencio, el estudio y la meditación, para procesar lo vivido, momentos que retrata al contar sus años en el convento franciscano.  Gavilán ha escrito no solo una autobiografía, un relato de la violencia, sino también un texto muy sentido acerca de su relación con los otros, con las personas, con la vida, con el entorno, las plantas, los animales, la comunidad, los suyos. El rescate de las dimensiones que componen lo humano es también esencial es este texto, no es solamente un buen texto de antropología y de memoria de la violencia.

También es importante tener en cuenta que este libro surge en un momento delicado. Hoy las comisiones e Constitución y de Justicia han aprobado el proyecto de ley de negacionismo. 2012 ha sido un año con varios casos de censura a trabajos artísticos que aludían al tiempo de la violencia en el Perú, incluso un documentalista Andrés Mego ha retirado de internet un video sobre la vida del ex senderista Julio Yovera, sobreviviente de la matanza en El Frontón, un documental que no critica los hechos de terror, pero tampoco los promueve, ni aprueba. Y la persecución legalista no es la mejor forma de lidiar con Movadef. Si queremos enfrentar las ideologías extremistas que justifican la violencia, tenemos que conocer quiénes son esos peruanos y sus ideas, justamente para encararlos en el plano de las ideas y no dejar al criterio policial la aplicación de una norma que deja demasiado espacio a la interpretación y subjetividad.

Lurgio Gavilán sostiene en su libro que no quiere hacer juicios de valor ni política partidaria acerca de lo que hicieron Sendero Luminoso y el Ejército, sin embargo su punto de vista no es neutral ni aséptico. Es político porque contiene una posición y una visión acerca del Perú, de los vulnerados, los discriminados, los despreciados y desconocidos por el Estado, tratados así desde antes de que surgiera Sendero Luminoso. Testimonia su paso por tres espacios clave, desde donde intentó cambiar lo que consideraba injusto, impropio o en desorden. Una palabra importante en el libro acerca de lo que ocurre en el Perú, es ‘huklla’, que en quechua significa ‘ser unidos’, estar unidos. Gavilán se pregunta por qué solo cuando juega la selección el Perú se siente así… y no en otros momentos. Esta visión de un Perú fracturado está en la esencia del libro. Esa forma de ver el país, creo, tiene resonancia o es similar a la obra de una artista plástica, Eliana Otta, curadora de una exposición llamada ‘¿Y qué si la democracia ocurre?’: un cartel impreso en offset, un afiche grande, que comparto aquí con ustedes para cerrar esta presentación.

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(*) El título alude a la histeria debido a dos menciones recientes a ese término. Una de Juan Carlos Ubillús, quien en la presentación del libro ‘¿Y qué si la democracia ocurre?’ dijo de algunos artistas plásticos que sus trabajos tenían un componente de histeria al aludir a los problemas de la democracia en el Perú. El lunes último, el antropólogo Javier Torres también afirmó que los medios de comunicación limeños son histéricos.

Nota: este texto fue leído el 12 de diciembre de 2012 durante la presentación del libro ‘Memorias de un soldado desconocido. Autobiografía y antropología de la violencia’, en la que comentaron además Makena Ulfe, Ramón Pajuelo y el propio autor en la sede del IEP.

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Presidente García a su salida del Te Deum por Fiestas Patrias. Foto: Andina-Piero Vargas

Llama la atención del mensaje del presidente Alan García su afán por querer parecer la cabeza de un Gobierno eficaz y que sanciona lo ilegal y la corrupción. Ni eficaz, ni sancionador. Desde el inicio de este gobierno, Doe Run solicitó prórrogas para cumplir su programa de adecuación medio ambiental (PAMA) y el MEM aceptó todas las veces, sin chistar y con el entonces premier Jorge del Castillo. El anuncio de hoy, de cancelar la licencia a la empresa minera de capital estadounidense, no tiene sentido ya: hace dos años, quizá.

El mandatario dijo que éste es un “estado draconiano” y puso como ejemplo la multa reciente a la empresa minera Caudalosa, debido al último derrame de relaves en Huancavelica. Sin embargo, Caudalosa –como Volcan, Buenaventura, Pluspetrol y tantas otras– se resisten a pagar las sanciones que impone el regulador Osinergmin. No contamos aún con un Estado suficiente para  fiscalizar ni para hacer que se cumplan las pocas sanciones que dispone.

Y ello nos lleva de inmediato a la noción de corrupción: García Pérez indica que casos como Petroaudios o Cofopri  surgen debido a que cinco o diez  empleados del Estado se corrompen y son –según él– casos aislados. Yerra nuevamente: algunos de los empleados del Estado involucrados son en ambos casos del más alto nivel de jerarquía del partido oficial, Jorge del Castillo y Hernán Garrido Lecca en el primero en relación a proyectos de construcción e infraestructura, no sólo hidrocarburos; Omar Quesada en el segundo. Y no son situaciones aisladas, son lamentablemente, modos de operar que se repiten en diversos puntos del Perú. Lo ocurrido con Cofopri en Chilca ocurrió de forma similar en Talara, Colán, Moquegua, Trujillo, Cusco, etcétera (de acuerdo a denuncias recibidas en IDL-Reporteros y publicaciones del diario Correo).

En un programa de TV, Rosa María Palacios nos preguntaba hoy a tres entrevistados “¿por qué si el presidente García tiene tantos resultados, su aprobación es baja? ¿Tiene mala comunicación?” El gobierno tiene un aparato de comunicación oficial fuerte, y a él se suman los medios masivos que comparten su visión de cómo gestionar el país (esto merecería otro post). Su problema no es la presencia en medios. Su problema es que puede exhibir una cierta cantidad de equipos comprados y obras de infraestructura, en curso o concluidas, pero algunas no funcionan y otras pueden tener apariencia de legalidad pero sufren de lo siguiente:

– concursos o licitaciones previamente arreglados y,

– falta de transparencia con la población o comunidad que será afectada por la intervención de una empresa y a la vez el Gobierno en una abierta opción preferencial o coaligación con la empresa que permite acelerar trámites o modificar normas ya existentes para facilitar las obras y proyectos (ejemplos:  Collique, hidroeléctrica de Inambari, hidroeléctrica de Paquitzapango, el ex proyecto Majaz a cargo de Zijin, Dorato-Afrodita en el Cenepa, etcétera).

En síntesis: hay gran lenidad, ni eficacia, ni democratización, ni nave que camina: el Gobierno conduce un Estado sin posibilidad de fiscalizar, sancionar y regular: el Gobierno tiene entre sus personajes clave madejas de corrupción. Vale la pena recordar también las denuncias contra el hoy presidente del Congreso, César Zumaeta, y su afinidad con un traficante de terrenos: hubo una norma legal que formalizó una gran cantidad de propiedades obtenidas mediante invasión.

El presidente García ha dicho también que continuará “con obras y con la democratización social de nuestra patria”. Su concepto de democratización social parece incluir los millones de teléfonos celulares, la luz, la reducción del analfabetismo, la entrega de un millón de buzos, y así. Sin embargo, hay una agenda pendiente luego de los hechos del 5 de junio de 2009 en Bagua: una agenda sobre la democracia en un país de varias culturas, etnias e idiomas. No hubo en el mensaje ni una sola mención a ese ámbito: el de las decisiones de gestión pública en entornos donde el uso y la función del territorio son sensibles y donde las nociones de desarrollo son distintas a las del capitalino. [O donde quizá no son distintas, pero hay que preguntar primero]. Recordamos entonces, la no promulgación de la ley de consulta previa (aplicación del Convenio 169 de la OIT), la cantidad de conflictos sociales embalsados (más de la mitad son medioambientales y confrontan a la industria extractiva con comunidades), las dificultades que enfrenta la Policía Nacional al chocar con ciudadanos como ellos debido a que el Gobierno no negoció a tiempo ni supo ofrecer salidas. Están aún pendientes de aprobar nuevos decretos legislativos dada la derogatoria de los que condujeron a la crisis en la Amazonía en el 2009. Sólo se ha avanzado con la Ley Forestal debido a los plazos del TLC con Estados Unidos.

La carrera magisterial es posiblemente el único punto que realmente constituye un logro sin falacias. La creación del Ministerio de Cultura es simplemente un ‘check’ en la lista de lavandería, basta ver la ilustración de Piero Quijano en la revista Somos del 24 de julio.

La mención al terrorismo en el mensaje también merecería otro texto aparte, pero ya ha habido algunos columnistas que se han referido al clima de miedo que intentan generar voceros del Gobierno y de los diversos fujimorismos  desde la liberación de la estadounidense Lori Berenson. El lunes 26, García Pérez se refirió al terrorismo en una actividad pública con el ministro del Interior y el jefe de la PNP: hoy lo hizo gritando en el hemiciclo, buscando aplausos.

Así las cosas, el presidente García se dirigió en el mensaje especialmente a los incluidos, a los integrados, a los que hablan de la misma manera. Lamentablemente, ha estereotipado al resto como ‘antisistema’ o como traidor o como pagado por países extranjeros o enemigo del desarrollo. El presidente quizá considera que esa posición dura y que desprecia al que piensa distinto le da altura de estadista. Algún día, quizá en alguna muy futura entrevista de político en retiro, corregirá. Ya no es joven para decir que los errores eran de juventud (como suelen disculparlo sus correligionarios por el período 1985-1990).

P.S. Los invito a ver el programa de Rosa María Palacios este jueves 29 donde con dos jóvenes blogueros, Laura Arroyo y José Alejandro Godoy, compartimos algunas ideas luego del mensaje de AGP.

Actualizado el 30 de julio a las 2:36 am.

Incluyo un par de segmentos de esa intervención en el programa Prensa Libre:

Castro, uno de los firmantes de la carta. Doujoreanni, cuyas recomendaciones están presentes en el documento.

Un grupo de destacados académicos, expertos en medio ambiente, experimentados en trabajo científico sobre recursos de la Amazonía o en activismo y defensa de derechos de comunidades, han realizado recomendaciones urgentes a los ministros de Relaciones Exteriores, Ambiente, Energía y Minas y el presidente del Centro de Planificación (Ceplan) antes de que el Gobierno Peruano firme el Acuerdo de Integración Energética con Brasil.
Desde mediados de 2009, cuando en Lima supimos del rechazo en Madre de Dios hacia el proyecto de la hidroeléctrica de Inambari, el Gobierno ha reiterado la importancia de la alianza estratégica con Brasil y en diciembre el presidente Luis Inacio ‘Lula’ da Silva visitó Lima para la firma del Acuerdo de Integración Energética. El experto Marc Dooujoreanni señaló hace un par de semanas que dicho instrumento no se firmó porque Brasil exigía mayores garantías para inversiones y concesiones que deben duran en promedio unos 30 años.
Entre las recomendaciones, los firmantes de la carta sostienen que ambos Gobiernos deben comprometerse al mejoramiento, armonización y cumplimiento de la legislación ambiental sobre evaluación y gestión del impacto social y ambiental del conjunto de las represas hidroeléctricas proyectadas.
Asimismo, solicita informar oportunamente a la sociedad los términos de compra y venta de energía entre los países, incluso los términos de la negociación en los momentos de sequía.
Un excelente documento sobre los proyectos de infraestructura en la selva previstos por diferentes ministerios peruanos y ProInversión y de los cuales no ha habido información transparente, está disponible aquí, gracias al trabajo de un equipo que lideró Dourojeanni.
El libro expresa el mismo tipo de preocupación de la carta, pues da cuenta de que el Gobierno acepta diversos proyectos y concesiones sin un plan, sin discusión previa y sin considerar los costos económicos, sociales y medio-ambientales de dichas inversiones, muchas de las cuales se hacen con crédito del Gobierno peruano solicitado a multilaterales.
La Sociedad Peruana de Derecho Ambiental invita a los ciudadanos a suscribir la carta enviada a los ministros, enviando un correo con nombre, DNI e institución de adscripción a info@actualidadambiental.pe

Serie de actividades gubernamentales en los últimos cinco días en la selva norte.

Tres hechos llaman la atención antes de la difusión del informe final de la Comisión Especial que investiga los hechos del 5 de junio en Bagua: la cantidad de actividades organizadas por el Gobierno en Amazonas en la última semana -como para propiciar un clima afín a lo que dirá el documento-, la primera plana de hoy de El Comercio y la reacción del Consejo Aguaruna Huambisa ante lo publicado por dicho diario.

La comisión investigadora -formada por siete integrantes, de los cuales cuatro son designados por o afines al Gobierno- solicitó una prórroga para entregar el documento final a inicios de enero y así tomar en cuenta testimonios y elementos recogidos en un viaje al Cenepa a fines de noviembre, pero no la consiguieron. La primera en indicar que el borrador del informe final no satisfaría en absoluto a los afectados en la selva norte fue la religiosa Maricarmen Gómez Calleja, profesora de Chiriaco, debido a que no esclarecía los hechos del 5 de junio.

Sorprende por parte del Gobierno que, habiendo dado un tratamiento tan laxo en plazos a todas las mesas formadas post 5 de junio, se ponga ahora estricto en el plazo de entrega. Recordemos que fue el propio Gobierno el que tardó casi un mes en responder a la lista propuesta por los representantes de las organizaciones amazónicas y designar por fin a la Comisión Especial de Investigación. Por otro lado, voceros del Gobierno anunciaron que hoy darían a conocer el informe y ahora el premier Javier Velásquez Quesquén refiere que será el domingo 20 (cuando gran parte de los limeños estarán pensando en el descanso y la Navidad).

Una fuente cercana a la comisión indicó que el documento presentado como borrador del informe final en una página web es un ‘cortar-y-pegar’ de algunos documentos preliminares presentados por los miembros del grupo de trabajo.

Aquí algunos documentos sobre la polémica que genera este informe pese a aún no haberse hecho público. Preparémonos para darle tiempo y atención a este asunto tan delicado en las dos próximas semanas y en adelante.

Documento del Consejo Aguaruna Huambisa que destaca el apoyo humanitario dado por los misioneros de Jaén y rechaza nota del diario El Comercio de hoy.

ConsejoAguarunaHuambisa

Cinco de los siete miembros de la Comisión Especial desconocen borrador del informe final que circula en las redes.

Comisión desconoce borrador informe final Bagua
Entrevista a la hermana Maricarmen por Danae en La Mula

Y para cerrar, algunos datos sobre la zona donde viven peruanos que esperan leer un informe final que los represente y respete y no sólo los señale como responsables de las muerters de los 24 policías. La cita a seguir es parte de un documento preparado por Anahí Durand: ‘¿Tierras de Nadie?” Empresas extractivas, territorio y conflictividad social en el río Cenepa’, aún no publicado.

En el caso especifico del distrito del Cenepa los awajun y wampis tienen una población estimada de 9,626 habitantes, siendo uno de los pocos distritos donde no existen asentamientos de colonos primando las comunidades indígenas. En términos socioeconómicos, la población awajun atraviesa una difícil realidad de exclusión y pobreza. Amazonas por ejemplo es el departamento donde las cifras de pobreza más han aumentado, siguiendo una tendencia inversa a la del país, pues si bien el año 2008 la pobreza en el Perú se redujo de 39.3% a 36.2% en el departamento de Amazonas creció de 55% en el 2007 a 58% el 2008 (INEI) En la provincia de Condorcanqui, la tasa de extrema pobreza en alcanza el 45.2% mientras la tasa de desnutrición crónica es de 73,2% y la PEA sin profesión alcanza al 90% de la población. A su vez, los distritos más pobres de Condorcanqui son aquellos donde predominan los indígenas awajum y wampis como son El Cenepa con 84.3% de habitantes en situación de pobreza, Río Santiago con 80.7% y Santa María de Nievba con el 70.7%. Si hablamos del índice de Desarrollo Humano (IDH) el distrito del Cenepa presenta un índice de 0.4906 situándose como un distrito de desarrollo medio bajo.

Premiados por la CNDH en víspera del día de los ddhh.

El fiscal supremo adjunto Avelino Guillén, defensor del Estado en los juicios contra el ex presidente Fujimori, dijo recibir el premio nacional de derechos humanos 2009 a nombre de su institución y de “un equipo de fiscales que quiere demostrar que puede trabajar con limpieza y honestidad”.

Guillén fue uno de los cuatro galardonados: la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos /CNDH) distinguió además al legendario reportero gráfico de Caretas Oscar Medrano, al caricaturista Carlos Tovar -más conocido como Carlín- y al antropólogo Carlos Ivan Degregori, por su trayectoria y contribución al movimiento de ddhh en el país.

El auditorio del Colegio Médico del Perú -con capacidad para mil personas- no alcanzó para todas las personas que asistieron. Entre el público fueron notorios monseñor Luis Bambarén; el ex presidente de la CVR, Salomón Lerner; y Pilar Coll, quien fuera la primera secretaria ejecutiva de la CNDH.

Cuanto tocó el turno de Carlín, agradeció -entre otros- a sus “colaboradores”: que son más de cien, entre políticos y congresistas, quienes le permiten dibujar lo que dibuja…

Hoy 10 de diciembre se celebra el día de los derechos humanos, por lo tanto va a continuación un fragmento del video con declaraciones del fiscal Guillén y de la cantante huantina Magaly Solier, quien habló en quechua y castellano sobre la esperanza para obtener justicia en el Perú.

Premio Nacional de derechos humanos 2009 from Jacqueline Fowks on Vimeo.

Portada del semanario Oiga, 2 de Mayo de 1989.

En mayo de 1989, en los peores momentos de crisis económica e inseguridad del primer Gobierno de Alan García, la historia de los pishtacos logró una portada del importante semanario Oiga. Como en el caso actual, la policía originó la información.

Aquella vez la historia surgió en el caserío Hermosa Pampa a tres horas de Satipo y el reportero Miguel Ramírez (luego, periodista de investigación de El Comercio) viajó a la localidad y se entrevistó con agentes de la Policía de Investigaciones de Satipo, con vecinos de la mujer desaparecida y peritos de criminalística de Lima.

Como en las notas actuales, aquella vez también hubo entrevistas al antropólogo Juan Ansión, quien aquella vez declaró: “mantengo mi escepticismo, pero debe investigarse a fondo este caso, pues de repente -no descarto la posibilidad-pueden existir casos aislados de comercialización de aceite humano”.

El informe fue publicado a siete páginas -en el formato actual de Caretas, para quienes no conocieron el semanario que dirigió Francisco Igartua en el tiempo de los miles de intis y de la Policía de Investigaciones del Perú (PIP)-.

Y aquí una cita de 1989 parecida a los textos publicados hace un par de semanas cuando el ministro del Interior Octavio Salazar divulgó la ‘colosal’ noticia: “Parecería que lo ocurrido en Hermosa Pampa tiene inspiraciones ligadas a una secta diabólica. La PIP encontró en la casa de los pishtacos cinco litros de aceite humano, el cuchillo con que descuartizaron a Herminia Pareja y la lata donde frieron los trozos de grasa extraidos de su víctima”.

El comprador en 1989 no estaba en Alemania sino en Miraflores. Trasladándonos en el tiempo, en Miraflores podría decirse que ‘estaba’ el dinero, así como hoy quisieron hacernos creer que en el primer mundo estaban los compradores de grasa.

No se pierdan la explicación de Sifuentes de por qué los periodistas pisan el palito de las fuentes policiales en todos los tiempos, en casi todos los gobiernos, pero especialmente en momentos difíciles para quienes están en el poder. Como casi siempre, estas historias muy vendedoras sacan de la agenda otras menos cómodas como las de la no investigada cuasi universidad Alas Peruanas. Y por supuesto la historia menos cómoda del mes para el ministro del Interior: la de los escuadrones de la muerte en Trujillo, donde la inseguridad tocó techo desde inicios de año (cuando Cuarto Poder denunció ajustes de cuentas entre transportistas y mafiosos).

El ministro Salazar se parece cada vez más a la ex ministra Mercedes Cabanillas, quien rechazó numerosas veces dejar el cargo pese a la falta de resultados en seguridad ciudadana y su responsabilidad política en la muerte de los 24 policías en Bagua.

Las justificaciones del general (r) Salazar fueron infantiles hoy cuando lo entrevistaron en RPP y dijo que se había “sobredimensionado” la noticia de los pishtacos. Y es triste escuchar un ministro que explica lo inexplicable, así como cuando aseguró hace unos meses que Sendero Luminoso no era una amenaza y a las horas tuvo que traducir sus propias palabras y cambiar de opinión.

La separación del jefe de la Dirincri es una eventualidad más y el ministro no puede escudarse en que él sólo transmitió la información que recibió de sus subordinados y que ya hay una ‘medida administrativa’ (la sanción al oficial de la Dirincri) en curso. En la Policía comúnmente los subordinados que no quieren declarar responden ‘Consúltenle a mi comando’ pero, en este caso, Salazar no tiene esa prerrogativa: él es la más alta instancia en cuestión de orden público.

Y para cerrar, El Morsa, quien planteó primero un enfoque correcto de este asunto en blogs capitalinos.


Reproducción del informe de Oiga sobre supuestos pishtacos en 1989.

Adjunto algunos recursos que usé para presentar una investigación corta sobre cómo la TV de Lima abordó el conflicto-tragedia de Bagua, qué pudo hacerse de otro modo, y cómo cubrir en adelante temas que en la capital suenan lejanos e incomprensibles, pero que son de urgencia e importancia en los otros departamentos.
Una de las ideas principales que compartí fue la necesidad de que los periodistas tengamos una actitud más equitativa, horizontal e inclusiva hacia los peruanos que no lucen físicamente como los urbanos, que no tienen el castellano como lengua materna, y que no comparten la misma cosmovisión.
Además, concordamos en que es un desafío hacer un periodismo que respete las reglas ‘visuales’ del periodismo televisivo y a la vez transmitir información y explicación.

Diapositivas de síntesis:

Diapositivas con portadas del semanario ‘Nor Oriente’ de Jaén, posteriores a los enfrentamientos del 5 de junio y mención en la encuesta nacional de Ipsos-Apoyo julio 2009 sobre el mal manejo del Gobierno de dicho conflicto.

La periodista Rosa María Palacios pide disculpas al público porque la prensa debió haber tratado como noticia los decretos legislativos rechazados por las organizaciones amazónicas, 55 días antes del enfrentamiento en la Curva del Diablo (Bagua)

R.M. Palacios pregunta a dos ministras de Estado por qué recién el 8 de junio aluden al trato equitativo a los ciudadanos de la selva y el respeto a sus derechos.

El reportero de Enemigos Íntimos Alonso Gamarra explica qué más debió haber hecho la prensa de la capital para no quedarnos “una vez más con una verdad oficial entre las manos”.

Estas ideas fueron presentadas durante el seminario ‘TV y Democracia’ realizado el fin de semana último con la participación de unos 50 líderes de opinión, entre ellos, universitarios, políticos, periodistas y algunos académicos peruanos y extranjeros.

Además: una entrevista a una de las mejores expositoras del evento –Carmen Caffarel– por Marco Sifuentes.

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