derechos de pueblos indígenas


El antropólogo e investigador Lurgio Gavilán durante la presentación de su libro en Lima. (Foto IEP)

El antropólogo e investigador Lurgio Gavilán durante la presentación de su libro en Lima. (Foto IEP)

Supe del trabajo de Lurgio, en octubre de este año, gracias a alguien que había leído borradores de sus textos corregidos en 2006 y que vio -en el muro de FB de un amigo- el anuncio de la presentación de su libro en México. Ello me llevó a contactarlo, vía Facebook también, para entrevistarlo mediante una videollamada.

A los pocos días, publiqué una nota en el diario El País, en la que daba cuenta de su historia, una historia que sale a la luz en un país donde, dije, hay dificultades para abordar el período de la violencia en el Perú en el espacio público, pues el tema del conflicto armado interno de inmediato genera bandos,  controversias y, en muchos casos, mentiras para atacar a un sector o a individuos con quienes no se está de acuerdo.  Este tipo de debate sobre la memoria, especialmente en Lima, es literalmente un espacio de competencia, en el que un grupo o algunos líderes de opinión -unos con más voz y poder político que otros- atacan a los que ven como enemigos.

Militares en retiro, fujimoristas y simpatizantes fujimoristas, políticos que se autodenominan de centro o independientes o que solo quieren el ‘avance’ o ‘desarrollo’ del Perú, empresarios (como el ex ministro Oscar Valdes), periodistas, expertos, etc. han identificado entre sus enemigos a los ex miembros de la Comisión de la Verdad y a todos quienes citen el informe final de la CVR. También son ‘enemigos’ los organismos, activistas y abogados de derechos humanos, las ONG, los artistas, periodistas, intelectuales y familiares de víctimas de hechos de violencia cometidos por las fuerzas del orden. Los llaman defensores de terroristas, o terroristas, o terrucos, o comunistas o caviares, o extremistas, o ultras o rojos. Les atribuyen también un odio o falta de respeto hacia las fuerzas armadas, dado que nunca se preocupan por los derechos humanos de ellos, de los que salvaron al Perú de Sendero Luminoso. (¿Quién defiende los derechos humanos de los policías, de los soldados?, suelen preguntar en medio de gritos o de llanto o en conversaciones en el taxi o en una esquina). Les achacan que solo les importan los derechos humanos de los terroristas (y esto también lo menciona Carlos Iván Degregori en su texto introductorio del libro). Señalan que se le hace un favor a SL al usar el término conflicto armado interno, porque se les reconoce como ‘combatientes’ como si hubiera habido aquí una guerra. Sostienen que solo hubo terrorismo y del otro lado pacificación, lucha contra el terrorismo.

Todo esto es visible en sus comentarios en los medios, en el Congreso, en iniciativas de ley, pero también ha sido visible en hechos en las calles, como cuando un grupo de personas –¿o vándalos? – echó pintura naranja en el memorial llamado ‘Ojo que llora’, a pocos metros de aquí en Jesús María. Un memorial, dicho sea de paso, cerrado para el ciudadano de a pie, e incluso difícil de visitar si uno no realiza un trámite.

Las personas e instituciones a quienes ataca ese primer grupo -en el debate político, en los medios o en eventos públicos- estos activistas, abogados, académicos, intelectuales, ex miembros de la CVR, etc. se defienden, usualmente recordando los delitos cometidos por las fuerzas del orden desde 1980 o cometidos también por miembros del gobierno de Alberto Fujimori. Intentan que quienes trabajaron para el Estado reconozcan que hubo violadores de los derechos humanos y que no cumplieron con la función del Estado de proteger a la persona. Recuerdan también que los grupos terroristas cometieron la mayor cantidad de muertes en los años del conflicto armado interno. Suelen recibir no solo insultos, sino también amenazas; a veces han sufrido seguimiento, reglaje, etcétera, por parte de las fuerzas de seguridad. En pocos casos tienen una experiencia saludable en su relación con las fuerzas del orden o quienes la representan. Vivimos ya al menos una década en esa dinámica de polarización, de tensión, de maniqueísmo, de reduccionismo (si se quiere, de histeria) a dos partes enemigas. Este año, se ha agregado un actor nuevo entre comillas, Movadef, que también lleva al extremismo el enfoque de los asuntos relativos a la violencia pasada y a la actual.

Este escenario de polarización existía desde la década de los años 80 pero se refuerza, ahonda o agrava luego de la producción del informe final de la CVR. En aquel tiempo, por ejemplo, el gobierno de Belaúnde y las FFAA criticaban los informes de Amnistía Internacional sobre violación a los derechos humanos en el Perú; por otro lado, las FFAA trataron de manera intimidante a personas como Pilar Coll cuando fue secretaria de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Una vez planteado esto, puedo entonces decir uno de los motivos por los cuales es tan valioso este libro del antropólogo Lurgio Gavilán: porque lleva la cuestión, el asunto, el tema a otro lugar, a otro punto de vista, un enfoque que destierra el reduccionismo, el facilismo y la simpleza de los polos, de  los dos puntos de vista enfrentados. (Son dos puntos de vista enfrentados o tres, también enfrentados, si incluimos o no la actual prédica de Movadef).

577890_539098792786760_1955942066_nSi recordamos cómo han informado los medios de Lima acerca del libro ‘Memorias de un soldado desconocido’, no hubo ningún ataque, desde ningún ángulo al autor, tampoco se dio ese reduccionismo que he descrito previamente, de los polos enfrentados, solo hemos leído o visto el relato de una vida excepcional durante un período tan complejo en el Perú.  Y el relato de esas experiencias de Gavilán, expresa de forma muy clara la complejidad de lo vivido durante el período de violencia, como destaca Eduardo Dargent en su columna de este domingo en Diario 16 acerca del libro.

Casi todos los comentarios acerca de la historia de Lurgio Gavilán, coinciden en que su libro debería leerse en las escuelas. Dargent aludió a la posibilidad de que quede en el olvido, pero hay muchos modos de evitarlo. Por ejemplo, el documentalista Fernando Vílchez, peruano que ganó un premio por un corto que presentó en el festival de cine de Berlín, está interesado en realizar un documental sobre esta historia.

El texto de Gavilán es valioso además, porque revela experiencias transformadoras, sea en instituciones o por pequeños actos y decisiones de personajes clave. El oficial del Ejército que le perdonó la vida cuando era un niño senderista, la religiosa que vio en él otro futuro posible, la tutora que le sugirió escribir. He pensado mucho en la función de la escritura, en castellano, para un peruano que aprendió a escribir tarde en su segunda lengua. También pienso en el valor del silencio, el estudio y la meditación, para procesar lo vivido, momentos que retrata al contar sus años en el convento franciscano.  Gavilán ha escrito no solo una autobiografía, un relato de la violencia, sino también un texto muy sentido acerca de su relación con los otros, con las personas, con la vida, con el entorno, las plantas, los animales, la comunidad, los suyos. El rescate de las dimensiones que componen lo humano es también esencial es este texto, no es solamente un buen texto de antropología y de memoria de la violencia.

También es importante tener en cuenta que este libro surge en un momento delicado. Hoy las comisiones e Constitución y de Justicia han aprobado el proyecto de ley de negacionismo. 2012 ha sido un año con varios casos de censura a trabajos artísticos que aludían al tiempo de la violencia en el Perú, incluso un documentalista Andrés Mego ha retirado de internet un video sobre la vida del ex senderista Julio Yovera, sobreviviente de la matanza en El Frontón, un documental que no critica los hechos de terror, pero tampoco los promueve, ni aprueba. Y la persecución legalista no es la mejor forma de lidiar con Movadef. Si queremos enfrentar las ideologías extremistas que justifican la violencia, tenemos que conocer quiénes son esos peruanos y sus ideas, justamente para encararlos en el plano de las ideas y no dejar al criterio policial la aplicación de una norma que deja demasiado espacio a la interpretación y subjetividad.

Lurgio Gavilán sostiene en su libro que no quiere hacer juicios de valor ni política partidaria acerca de lo que hicieron Sendero Luminoso y el Ejército, sin embargo su punto de vista no es neutral ni aséptico. Es político porque contiene una posición y una visión acerca del Perú, de los vulnerados, los discriminados, los despreciados y desconocidos por el Estado, tratados así desde antes de que surgiera Sendero Luminoso. Testimonia su paso por tres espacios clave, desde donde intentó cambiar lo que consideraba injusto, impropio o en desorden. Una palabra importante en el libro acerca de lo que ocurre en el Perú, es ‘huklla’, que en quechua significa ‘ser unidos’, estar unidos. Gavilán se pregunta por qué solo cuando juega la selección el Perú se siente así… y no en otros momentos. Esta visión de un Perú fracturado está en la esencia del libro. Esa forma de ver el país, creo, tiene resonancia o es similar a la obra de una artista plástica, Eliana Otta, curadora de una exposición llamada ‘¿Y qué si la democracia ocurre?’: un cartel impreso en offset, un afiche grande, que comparto aquí con ustedes para cerrar esta presentación.

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(*) El título alude a la histeria debido a dos menciones recientes a ese término. Una de Juan Carlos Ubillús, quien en la presentación del libro ‘¿Y qué si la democracia ocurre?’ dijo de algunos artistas plásticos que sus trabajos tenían un componente de histeria al aludir a los problemas de la democracia en el Perú. El lunes último, el antropólogo Javier Torres también afirmó que los medios de comunicación limeños son histéricos.

Nota: este texto fue leído el 12 de diciembre de 2012 durante la presentación del libro ‘Memorias de un soldado desconocido. Autobiografía y antropología de la violencia’, en la que comentaron además Makena Ulfe, Ramón Pajuelo y el propio autor en la sede del IEP.

Carlincatura, captura de pantalla del diario La República, 2 de septiembre 2012.

Las muertes de civiles y policías del 5 de junio de 2009 en la Curva del Diablo y en la Estación 6 han dado lugar a cuatro procesos en Amazonas y uno en Lima y, la semana pasada, Mercedes Cabanillas fue eximida de responsabilidad penal en uno de ellos, cuando el fiscal de la Nación, José Antonio Peláez, ordenó archivar la investigación por presuntos delitos de homicidio culposo y omisión de socorro -de los 24 policías muertos- cuando era ministra del Interior. Sin embargo, en otro de los procesos Peláez debe determinar si es convocada como testigo.

Los cuatro procesos en Utcubamba son: por las muertes en la Curva del Diablo, que incluye a nativos procesados en agravio de la Policía y el Estado; el segundo por la muerte y desaparición del mayor Bazán; el tercero por la muerte de nativos y no nativos en la Curva del Diablo y Utcubamba; y el cuarto por la muerte de policías en la estación 6 de Petroperú, donde hay unos 50 nativos procesados.

La denuncia contra Cabanillas -ahora archivada por el Ministerio Publico (MP)- fue planteada en Lima por familiares de los policías muertos y heridos, y también incluyó a los generales Elías Muguruza, José Sánchez Farfán y Javier Uribe. El titular del MP debe decidir ahora si la ex ministra aprista actuará como testigo en el caso de la muerte de nativos y no nativos en la Curva del Diablo. El general Sánchez Farfán, quien fue director general de la PNP dos meses en 2009, ha declarado en una instructiva que recibió de ella la orden de la operación del 5 de junio para despejar la carretera. Como parte de los elementos que requiere el fiscal Peláez para tomar una decisión sobre la ex ministra, necesitará escuchar primero el audio del Consejo de Ministros del 3 de junio de 2009… pero la PCM aún no lo ha enviado.

El abogado del Instituto de Defensa Legal Juan José Quispe precisó a este blog que en el caso por la muerte del mayor PNP Felipe Bazán, a fines de agosto el Juzgado Penal Liquidador Transitorio de Utcubamba ha declarado el caso complejo “por la cantidad de pruebas por actuar” y ha solicitado tres meses más para diligencias adicionales. Entre ellas, ordena la detención del ciudadano Juan Ramón Cruz Cotrina, a quien en 2009 le tomaron una declaración sin abogado, en la que se autoinculpó de haber hecho seis disparos contra el mayor Bazán en la parte alta del cerro. Tiempo después, en otra declaración con abogado y ante un fiscal se retractó y le creyeron. Pese a ello, ahora le abren instrucción por la declaración inicial de 2009.

Quispe refiere que  la descripción de Cruz sobre los hechos no coincide con la última imagen conocida del policía: en la que aparece sin impactos de bala y bajando del cerro, rodeado por varios nativos.

Este proceso de los muertos en la Curva del Diablo es el que podría llegar primero a un juicio oral, aunque aún hay que esperar un dictamen que acusa o archiva el caso, explicó el abogado.

Para recordar cómo el gabinete que lideraba el entonces primer ministro Yehude Simon defendió a la ex titular del Interior, aquí la transcripción de la única rueda de prensa con medios extranjeros que concedieron en Lima varios ministros sobre los hechos en Bagua. Cabanillas fue una de las ministras ausentes.

Telmo Hurtado -con casaca negra de cuero- en la primera fila delante del tribunal que preside Ricardo Brousset, durante audiencia suspendida del lunes 20 de agosto. Mañana retoman el proceso a las 10 am.

El lunes 20 en una audiencia judicial del caso Accomarca, debían confrontarse la versión del teniente Telmo Hurtado con las de otros efectivos del Ejército acusados por el asesinato de 69 personas el 14 de agosto de 1985 en esa comunidad de Ayacucho. El proceso judicial empezó en noviembre 2010, pero recién en junio -con el testimonio de Hurtado, extraditado desde EEUU- entró en una nueva etapa. Antes, durante y después de la audiencia se respira el pasado; los familiares de los muertos (y sobrevivientes) buscan justicia pero la ruta está llena de pequeños y grandes maltratos -e injusticia- pese a que aún el tribunal no ha dado sentencia.

No había vuelto a una audiencia de casos de violación a los derechos humanos desde febrero de 2008, cuando procesaban a Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y el Grupo Colina: las audiencias de Accomarca son muy distintas: en el público no hay ningún congresista, tampoco prensa. Si hubiera periodistas, quizá el personal de seguridad del penal Castro Castro y los propios miembros del tribunal que preside Ricardo Brousset se preocuparían más de lo que hacen.

Quienes asisten regularmente al juicio del caso Accomarca, refieren que las sesiones nunca empiezan a tiempo: los familiares de las víctimas de Accomarca suelen esperar mínimo una hora hasta que llegan los magistrados. Los militares acusados llegan un poco tarde, también.

Algunas de las precauciones generales para ingresar al penal Castro Castro.

El personal de seguridad aplica criterios no escritos para tratar a las personas: por ejemplo, una semana impiden que el público entre a la sala de audiencias con cuadernos; el lunes 20 a una mujer anciana, vestida con polleras y sombrero y que estaba de pie en la cola más de una hora, le quitaron su sombrero al pasar. “Tiene que quitárselo!”, le ordenó quien revisaba al pie del arco de seguridad. La señora, con gesto de una resignación atascada hace tantos años lo entregó. Reviso el letrero de los objetos prohibidos para el ingreso a la sala de audiencias y no dice nada sobre  sombreros ni sobre cuadernos. Luego, pasa lo mismo con otra mujer más joven que usaba gorra. Se la quitaron y dejaron sobre unos casilleros.

Una vez que se instala la sesión, el magistrado Brousset hace notar que no llegó el abogado de Telmo Hurtado y que no hay algún abogado de oficio adicional para que lo reemplace, así que pocos minutos después, suspende la audiencia para que nadie declare ‘nulidad de oficio’. “Qué indignante”, comenta una de los familiares de las víctimas de Accomarca, “es el colmo”, dice otro: sin embargo, varias veces antes ha ocurrido lo mismo. Es parte del juego de los abogados y los acusados. “Desde el inicio ya sabía que iba a pasar eso”, comenta un empleado de seguridad, mientras los acusados militares van saliendo de la sala, también con una sonrisa.

A la izquierda, los familiares de los comuneros y menores de edad asesinados en Accomarca; a la derecha, los militares acusados.

Al salir al punto de control -donde todos hemos dejamos el DNI y ha sido registrado nuestro ingreso- se forman instantáneamente dos filas a unos 25 centímetros de distancia: están demasiado cerca los militares procesados y las víctimas de sus acciones, es decir, los familiares de los 69 muertos y sobrevivientes. Me pregunto cómo será estar tan cerca de quienes ellos consideran son los culpables de homicidio, al costado nomás, pronunciando sus nombres para que les devuelvan sus documentos. Veo los rostros de los inculpados, sus sonrisas a medias o sus miradas supuestamente secas, neutras o duras -como para que no les tome fotos- y prefiero no llegar a conclusiones acerca de la vida que han tenido y tienen.

Las audiencias son de acceso público. Los familiares de las víctimas de Accomarca llegan siempre, pero muy pocos otros ciudadanos los acompañan en este proceso, quizá la presencia silenciosa sea una manera de decir que nos importa. La próxima sesión será mañana 29 a las 10 de la mañana en la sala de audiencias del penal Castro Castro: sugiero llegar antes para hacer la cola con tiempo y pasar el trámite de registro, pero no estoy segura: el magistrado Brousset, como les decía, suele llegar muy tarde.

Miembros del EP acusados y sus abogados se retiran de la audiencia suspendida del caso Accomarca el lunes 20.

El caso Accomarca, como han comentado la politóloga estadounidense Jo- Marie Burt y el abogado de las víctimas Carlos Rivera, es el único -de violaciones a los derechos humanos antes del gobierno de Alberto Fujimori- en el que hay pruebas de una cadena de mando involucrada, y órdenes que condujeron a la matanza de los campesinos, incluidos bebés. Es también  un caso crucial porque es la primera vez que un militar declara sobre la responsabilidad de sus superiores, quienes intentan atribuirle a él toda la responsabilidad -como ocurrió en los años 80 y 90, cuando Hurtado sostenía la idea que él, por su cuenta, decidió la matanza-. El entonces jefe de la patrulla ‘Lince’ ha dicho en sus primeros testimonios que él asume la responsabilidad de 31 de las 69 muertes; sus superiores luchan ahora por voltear esa versión y librarse de culpa.

Por primera vez, familiares de las víctimas de la masacre de Accomarca realizaron una de las actividades en recuerdo de sus queridos en la Municipalidad de Lima.

La semana anterior, como todos los años, la Asociación de Familiares de Víctimas de la Violencia Política de Accomarca realizó un acto para recordar a los asesinados, una actividad que suelen hacer en Ate, en un local propio; sin embargo, por primera vez fueron invitados a hacerlo en la Municipalidad de Lima, en una mesa en la que, entre otros, declararon la alcaldesa de Lima, Susana Villarán; el defensor del Pueblo, Eduardo Vega; y el ex diputado de izquierda (UNIR) César Rojas Huaroto, quien en 1985 fue el único que dio crédito a los sobrevivientes que vinieron a Lima a denunciar la masacre.

El representante de los familiares Máximo Baez Baldeón agradeció muy conmovido la presencia de todos en la ceremonia, y en los pocos minutos que habló sus ojos estaban llenos de lágrimas: aludió a lo difícil que es aún para ellos el acceso a la justicia. Minutos más tarde, al final de la ceremonia, completó su mensaje con una canción en quechua -sobre Accomarca- y con guitarra.

Misa en la iglesia Recoleta en recuerdo de las víctimas de Accomarca, 14 de agosto.

Luego de ceremonia en la Sala de Concejo de la Municipalidad de Lima, los familiares caminaron hasta la iglesia Recoleta en la plaza Francia, donde el sacerdote diocesano Humberto Boulangé celebró una misa. Boulangé comentó que el párroco le había encargado de manera especial esa misa y que todos los mandamientos fueron quebrados en la masacre de Accomarca y recordó las dificultades que aún atraviesan, 27 años después, para obtener justicia.

“La CVR nos abrió los ojos a todos… pero Accomarca es violencia, injusticia, racismo. Tenemos que saber defender la justicia y la paz para que haya reconciliación. Nuestro país está el mismo, con sus heridas abiertas, pero la época del ojo por ojo y diente por diente, ya pasó. El país tiene una deuda grande con ustedes”, afirmó Boulangé.

Corrección y actualización de las 17:30 del sábado.

A partir de un segundo contacto telefónico con Huallpaisla, a hora y media de Saramurillo, corrijo y agrego información: la base donde ocurrió el derrame pertenece a Petroperú y aún no encuentran la rotura del tubo. También la fuente indica que el petróleo llegó a 300 metros del río pero que, como están en temporada de crecida, están sólo a un metro de que el río llegue al nivel de inundación, y a eso se debió su declaración de la mañana.

Las autoridades de Huallpaisla, el presidente comunal Emerson Paniqui Arias y el teniente gobernador Eladio Avila Mori, y los de otras comunidades realizan ahora gestiones ante el juez de Saramurillo debido al derrame que ocurrió el miércoles 28 a las 3 pm. en la estación 1 de Petroperú.

La siguiente es la nota que publiqué esta mañana:

Desde el miércoles 28, operarios trabajan en Saramurillo (Loreto) retirando petróleo derramado sobre el río Marañón por Pluspetrol  Petroperú. Es la enésima vez. “Día y noche trabajan, quieren desaparecerlo: nuestros niños no pueden beber agua, es el tiempo en que el río está creciendo y está matando las plantas”, me dijo esta mañana vía telefónica Aquilino Canaquire, quien opera un locutorio a una hora y media -en pequepeque- de Saramurillo.

Canaquire indicó que algunas autoridades comunales han ido esta mañana a la zona del derrame, donde hay una base de Pluspetrol Petroperú, tendrán más información cuando ellos retornen. El lugar queda a 21 horas de Nauta en embarcación por río, en dirección a Yurimaguas. Otra fuente en la zona indicó que el derrame ha implicado dos turnos de trabajadores operando.

Espero ampliar luego la información.

Aquí una nota sobre un derrame anterior en el 2010

Fuente del mapa: Mappery.com

Un pastor de ganado en Etiopía, a nombre de su tribu llamada Mursi, lucha contra la construcción de la represa hidroeléctrica Gibe III, de capital chino en el valle del río Omo, parque nacional y zona declarada patrimonio mundial en 1980 por la Unesco.

El régimen autoritario del primer ministro persigue a los opositores de su modelo forma de desarrollo, quienes pueden ser desplazados de las tierras donde siempre vivieron y trabajaron.

Entrevisté a este pastor bajo la condición de anonimato para no perjudicarlo al volver a su país; él reclama no sólo por su tribu sino también por otras que serán afectadas por dicha represa y por proyectos masivos de cultivo de palma para biodiesel. Es interesante el paralelo con el Perú, quizá la suerte de los peruanos afectados por proyectos similares es que no reciben visitas de guardias de seguridad del Estado para detenerlos sin una orden judicial, amenazarlos, robarles ganado o violar a sus mujeres, como ocurre en Etiopía.

La entrevista fue realizada en octubre, 15 días antes de la ‘semana de la amistad peruano-africana’.

Las tribus Mursi y Bodi han sido amenazadas y atacadas por las fuerzas de seguridad etíopes. ¿Cuándo empezó la intimidación?

Ésta no es una cuestión sólo que involucra a los Mursi y Bodi, lamentablemente. Son en total cuatro tribus que están siendo intimidadas. Las otras dos son Surma y Balesa (Zilmamu). En enero hubo una gran reunión organizada por el primer ministro de Etiopía [Meles Zenawi] para formalizar la entrega de tierras de pastoreo a inversionistas extranjeros. Un mes después de aquella reunión, las fuerzas gubernamentales vinieron aldea tras aldea a capturar personas, a golpearlas, torturándolas con choques eléctricos a todos, culpando a las tribus por el asesinato y robo a comerciantes. Estas tribus nunca roban ganado o similares. La idea era intimidar a las tribus de modo que nunca más reclamarán sus derechos.

¿Cómo actúan?

El principal objetivo de las acciones del gobierno es promover miedo entre las tribus. No hay organizaciones de derechos humanos en Etiopía, debido a que fueron expulsadas por la actual administración. Además, no hay libertad de prensa ni libertad de expresión.

¿De qué forma se protegen?

Hasta ahora, la mayoría ha sido completamente tomado por sorpresa. Así que no hubo manera de prepararse.

¿Los Mursi han podido formular alguna acusación contra las fuerzas de seguridad etíopes ante alguna entidad pública (Poder Judicial, Defensoría del Pueblo)?

No hay un sistema independiente de justicia en Etiopía, todo está completamente controlado por el gobierno, así que no hay manera de quejarse.

El primer ministro de su país, Meles Zenawi rechazó la denuncia de Survival International sobre la situación en el Bajo Omo. En agosto, dijo: “ellos no quieren ver Africa desarrollada, todo lo que quieren es seguir subdesarrollados; quieren que permanezcamos sin desarrollo y atrasados para servir a los turistas como museo”. ¿Qué opina sobre esto?

No queremos el tipo de desarrollo que el gobierno quiere, entregando nuestros recursos naturales y nuestra tierra a inversionistas extranjeros. Aún así, si el gobierno lo logra, nuestras tribus no obtendrán nada de este así llamado ‘desarrollo’. Realmente nuestra evaluación es que el país en sí mismo está en riesgo de quedarse sin recursos naturales por un precio muy barato. Todo se destinará a los inversionistas foráneos y a los funcionarios públicos.

¿La estrategia de una ONG y de la ONU de pedir a la comunidad internacional que no financie la represa ha tenido algún resultado?

No ha tenido ningún éxito porque la represa está financiada por los chinos, quienes no están interesados en dialogar con nosotros.

¿De que manera la construcción de la represa afecta su comunidad?

El nivel de agua del río Omo está bajando a un ritmo muy rápido. Así, nuestras comunidades pronto no tendrán agua para sus cosechas ni para el ganado. Esa es la forma en que nos niegan el derecho a vivir.

¿Cómo ha cambiado su vida desde que empezó su oposición a Gibe III? Continuará con esta lucha?

Empezamos escribiendo cartas a personas que nos respaldan afuera y luego me vi más y más involucrado en pos de nuestra sobrevivencia.

¿Además de Survival International, otras instituciones nacionales o internacionales apoyan la causa de los Mursi?

Las asociaciones de derechos humanos no están permitidas en Etiopía. Hasta ahora, sólo Survival International ha aceptado involucrarse en nuestro ruego de ser escuchados por el gobierno de Etiopía.

El gobierno etíope tiene hasta fines de enero para responder al Comité de Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas acerca de los cuestionamientos hechos por los pueblos indígenas del río Omo del sur. Aunque no respondió pedidos similares hechos anteriormente por James Anaya, relator especial de la ONU en derechos humanos de pueblos indígenas, ver el documento enlazado entre las páginas 18 a 22. Anaya es conocido en el Perú por el completo informe que elaboró sobre los hechos de Bagua en 2009.

Aquí la versión original en inglés de la entrevista:

Mursi and Bodi tribes have been intimidated by security forces. When did it start?

This is not only a Mursi and a Bodi question, unfortunately. There are a total of four tribes being intimidated. The other two are Surma and Balesa ( Zilmamu). In January there was a big meeting organized by the prime minister of Ethiopia to formalize the giving of the pastoral lands to foreign investors. One month after the meeting, the government forces came from village to village capturing people and beating, torturing with electrical shocks at large., blaming the tribes for killing and stealing of traders. These tribes never stole cattle and so on. The idea is to scare the tribes so they don’t demand their rights anymore.

How do they act?

The main purpose of the government actions is to promote fear among the tribes. There are no Human Rights organizations in Ethiopia, as they were expelled by the current government. Also, there is no free press or Right of Speech.

How do you protect yourselves?

So far, most people were completely taken by surprise. So there was no preparation what so ever.

Have Mursi representatives made any accusation against the Ethiopian security forces in a State body (Judiciary, Ombudsman)?

There is no independent Judiciary system in Ethiopia, everything is completely controlled by the government, so there is no way to complain.

Meles Zenawi rejected Survival International alert about the situation in Lower Omo. In August he said: “They don’t want to see developed Africa; they want us to remain undeveloped and backward to serve their tourists as a museum”. Would you please make a comment about this?

We don’t want the kind of development the government wants, giving to foreign investors our natural resources and our land. Even so, If the government succeds, our tribes will get nothing of this so called development. Actually, our evaluation is that the country itself is in risk of giving away it’s natural resources for a very cheap price. Everything will go to the foreign investors and to the government officials.

Is the strategy of asking the international community not to finance the dam having success?

No success what so ever, because the Dam is financed by the Chinese, who are not interested in having conversations with us.

Would you describe how your community has been affected so far by the dam construction?

The Omo river’s water level is becoming low at a very fast pace. So our communities son will have no water for crops and for the cattle. That’s how they deny our right to live.

Would you tell me how your life has been changed since you started opposing Gibe III? Would you continue this fight?

We started writting letters to outsider supporters and then I became more and more involved with the quest of our survival.

Besides Survival International, are there other national or international institutions supporting the Mursi cause?

There are no national human Rights associations allowed in Ethiopia. So far only Survival International has accepted to get involved in our plead to be heard by the Ethiopian Government.

Los actores privados han sido beneficiados por el Estado en proyectos de infraestuctura, sin embargo, los pueblos indígenas no gozan de esa misma agilidad cuando piden titulación o ampliación de sus tierras. Foto de obra en carretera de Bagua a Imacita, julio 2009. (Archivo J. Fowks)


Un grupo de destacados estudiantes indígenas de la Amazonía expresa en medio de la coyuntura electoral sus preocupaciones ante el futuro político y el futuro de sus propias comunidades: la corrupción y la afectación de sus territorios y el medio ambiente están entre sus principales llamados de atención.
Esta mañana, la jefa del programa de Pueblos Indígenas de la Defensoría del Pueblo, Alicia Abanto, comentó en un encuentro con medios en Lima que hay “un avance tremendo, una promoción desesperada” (por parte de entidades públicas) en la relación con actores privados (y sus gestiones) y no hay esa misma agilidad para los derechos de los pueblos indígenas.
Por su parte, el antropólogo Richard Smith, luego de mostrar mapas en los que se superponen concesiones forestales, mineras y de hidrocarburos con comunidades ribereñas, campesinas, nativas y nativos aislados, concluyó que el Perú debería revisar por qué como sociedad y como Estado no ha tenido el interés de hacer visibles las comunidades y pueblos indígenas.
A continuación, el pronunciamiento en su formato original:

Peruanos expatriados en las elecciones del domingo, Palau Saint Jordi: Barcelona.

Algunos amigos y colegas están tristes, decepcionados, desconcertados. Todos entienden qué ha pasado en la primera vuelta electoral, pero vemos las reacciones racistas e insultantes contra quienes votaron por Ollanta Humala y Keiko Fujimori y esto nos devuelve la imagen de una sociedad fragmentada, polarizada socialmente, con odio contenido. Varios han dicho que tienen la misma sensación de 1990, cuando la mayoría prefirió al desconocido Alberto Fujimori que al hoy Nobel MVLL. El mensaje llegó a la ‘clase dirigente’ del Perú en 1990, pero parece que en estos años rompieron el papelito y se olvidaron qué decía.
Ayer el mensaje volvió, 21 años después, convertido en un SMS: ¿lo borrarán?

¿Qué pasará? Quisiera compartir algunas ideas.
Los escenarios peores serían los de una ‘dictablanda’.
Si es de Humala, una dictablanda con tecnócratas poco calificados, ciertos niveles de corrupción y mucho populismo. Veo un 50% de posibilidades de que cierre el Congreso. Dudo que Humala quiera realmente emprender reformas de fondo y si no quiere hacer reformas de fondo el Congreso no lo bloqueará, y entonces no tendría necesidad de ‘”disolver”‘. Sospecho que un gobierno de Gana Perú destinará algo más de dinero en inversión social porque es lo que ha ofrecido en campaña y es la forma en que puede obtener aprobación de su gestión. Si logra el apoyo de Perú Posible en estos días, el partido de Alejandro Toledo lo respaldará en esos programas sociales porque él también los aplicó (Juntos), copiando los programas exitosos del ex presidente Lula da Silva.
Humala, su gabinete y su bancada trabajarán además para favorecer los intereses de Brasil y de empresas brasileñas, quizá más que lo que ha hecho Alan García en su período. No veo condiciones en el Perú para que Humala pueda imitar las acciones y decisiones de Chávez ni de Evo Morales. No tiene nada parecido a PDVSA y PetroPeru y PeruPetro no podrían llegar a serlo. No hay ciudadanos indígenas movilizados ni organizados como en Bolivia, para que aplique las reformas que el ex líder cocalero logró imponer en su país.
He sabido por un militante del Partido de los Trabajadores (PT) que los asesores de Humala son de lo menos bueno de la organización. Es decir, son buenos comunicadores políticos, pero uno de ellos está envuelto en la historia del mensualón, el escándalo de corrupción del PT que estalló en 2004 y arrasó con dos brazos derechos de Lula en aquel tiempo, Delubio Soares, ex tesorero del histórico partido y amigo del presidente, y el entonces jefe de la Casa Civil, José Dirceu.

Si la dictablanda es de Keiko Fujimori, temo que habrá represalias contra quienes hicieron algo para que su padre sea sentenciado. Su equipo tiene ya experiencia en la corrupción en el Estado sin dejar mucha huella y en manejar ilegal e irregularmente el Congreso para lograr sus objetivos e impedir investigaciones y proyectos de ley. Es decir, un parlamento que no desarrolla sus funciones. Además, el Legislativo tendrá nuevamente muchos congresistas nuevos, sin experiencia. Tanto con Fujimori como con el caso de Humala seguro tenderán a gobernar por decreto como ha intentado AGP a lo largo de cinco años.

Si los grupos afines a PPK y Castañeda hacen una grosera campaña de miedo contra Humala y a favor de Keiko, la alianza no podrá ganar. Si algunos diarios repiten sus portadas ‘primariosas’ para atacarlo (como ocurrió con Susana Villarán) no podrán ayudar mucho a la candidata de Fuerza 2011. Si organizaciones no identificadas repiten los spots de radio de los dos días anteriores a las elecciones (de “el Perú no debe cambiar de rumbo”), tampoco.

Siempre me parece que los que hemos sobrevivido el primer gobierno de García podremos enfrentar casi cualquier otra crisis peruana. Y a veces los cinco años de un período presidencial pueden ser todos de crisis. Quizá me obligo a pensar tal cosa porque no me imagino yéndome ahora del Perú. No tenemos ni una democracia firme, ni un Congreso que funcione. Las normas internacionales que el Estado peruano firma hace décadas son sólo un visto bueno en una página web de la Cancillería, pero no una garantía para las personas y procesos que deberían ser respetados, atendidos o reparados por el Estado. Si no creemos mayoritariamente que somos iguales, si no concebimos que el territorio del otro es tan sagrado como el suelo del departamento que alquilamos o tenemos. Si decimos que alguien es poblador de Villa María pero el otro es un ciudadano de Surco. Si algunos creen que porque gritan más se van a imponer siempre, si unos creen que porque contaron la historia de una manera no hay ningún otro héroe más a la redonda, si no sabemos conversar con respeto con las personas con quienes discrepamos. Si vivimos como si el distinto a uno fuera siempre sospechoso, hay demasiado trabajo. Algunos tenemos que seguir trabajando.

Gastón Acurio ha pedido dejar de llamar ignorantes a quienes votaron por Humala y Keiko. He visto también algunas frases de personas más jóvenes que dicen que si los gobiernos de Humala o de Keiko no respetan la democracia y las libertades a las que tenemos derecho, habrá que trabajar por ello.

Más explicaciones sobre los votos mayoritarios por Humala y Fujimori adicionales al mensaje olvidado:
– La pobre campaña electoral de Alejandro Toledo y su confianza en la inercia.
– La división del espectro conservador o continuador del modelo en cuatro candidatos: PPK, Castañeda, Mercedes Araoz y Toledo. Ustedes saben que Alan García tuvo que ver al menos con la mitad de esa división.
– Quienes respaldaron financieramente y políticamente las campañas de Toledo, Castañeda y PPK invocaron a la unión (y el respectivo paso al costado) tardísimo (públicamente ocurrió el viernes pasado).
– Ollanta Humala hizo su tarea.
– PPK hizo su tarea y desplazó a Toledo.
– Alan García, el establishment, no atendió en su momento los reclamos que derivaron en conflictos sociales.
– Los candidatos no atacaron a Keiko Fujimori mencionando con precisión los delitos de corrupción, las violaciones a los ddhh y las fallas de las reformas económicas aplicadas durante el gobierno de su padre.

Otros textos obligatorios:
– Roberto Bustamante, El Morsa, indica que ha habido un importante voto del sector C -y no solo de los electores más pobres- a favor de Humala.

Píldora tranquilizante de Moody’s

Cinco conclusiones poslectorales, por Eduardo Villanueva

Aquí algunos textos míos sobre las elecciones:
En frente de un espejismo y de un mal
Publicado hoy, escrito el jueves, responde a la pregunta que planteó Punto.Edu: ¿qué tendría que hacer Humala para ganar en segunda vuelta?
Humala conectó con el descontento

Un video de la primera entrevista en la que mencioné el vínculo entre Humala y Brasil en marzo

El texto del diario El País en el que me cita sobre los intereses de Brasil en el Perú y Humala

El compromiso de Humala con los peruanos y la Carta ao Povo brasileiro del ex presidente Lula en 2002, ambos divulgados para tranquilizar al empresariado principalmente.

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