Alan García Pérez


Intenté ilustrar mi recuerdo de los mineros de Cata Acarí.

No suelo escribir opinión pura en este blog, pero lo haré excepcionalmente. A fines de los años 80 e inicios de los 90 empezó a ser común que subieran personas a los micros y buses para pedir un apoyo. Podían ser niños, mujeres u hombres adultos. Quizá entre las historias más masivas y conmovedoras de este tipo estaban los trabajadores despedidos de la mina Cata Acarí, en Arequipa, quienes pedían colaboraciones para la olla común que tenían en Lima, alojados por un tiempo en alguna parte de la facultad de Medicina de San Fernando. Eran hombres que nada más tenían mirada de trabajo y mucho pesar a la vez. Eran años muy complicados.

Ahora, luego de varias semanas en rutas de transporte que no solía usar, veo que los vehículos siguen siendo un espacio frecuente de ‘redistribución de ingresos’. Supuestamente, el Estado debe redistribuir, mediante programas sociales o mediante la creación de trabajo hoy denominado ‘decente’ -en oposición al trabajo de sobrevivencia-, pero los usuarios del transporte siguen aportando  parte de sus recursos a equilibrar o solventar los gastos de una gran cantidad de peruanos que suben diariamente a combis y buses.

No voy a describir aquí la variedad de motivos y presentaciones con las que las personas, jóvenes y adultos, piden un apoyo al subir a un vehículo. Lo que me interesa decir es que si vivimos en un país con crecimiento durante tantos años, los inadecuadamente empleados o quienes tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza no están solo fuera de Lima. Han pasado 20 años de las escenas de los mineros de Cata Acarí y de las mujeres migrantes o desplazadas por la violencia que vendían frunas y se mantienen situaciones similares, aunque en un contexto macroeconómico que indicaría lo contrario: que todos tienen un lugar en la economía. Pues no lo tienen, o el que tienen es de subordinación y escasez. INEI entregó un informe recientemente sobre mercado laboral y daba cifras a este respecto. Una de las caras de esos datos es la aún persistente costumbre de la búsqueda de caridad en el transporte, como en los peores tiempos de la crisis económica.

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El presidente Alan García inauguró la base de una escultura semejante al Cristo de Corcovado que, por su iniciativa, colocará en el Morro Solar de Lima. Dijo que aportó 100 mil soles y el resto otros generosos empresarios brasileños. Una resolución ministerial de abril acepta la donación de la ‘Asociación Odebrecht para el desarrollo sostenible’  avaluada en más de 830 mil dólares. Odebrecht es parte del Consorcio Conirsa que ha construido la carretera Transoceánica Sur en los últimos años, le adjudicaron el proyecto Olmos -tan cuestionado en su momento y no investigado- y actualmente también está a cargo de la obra del Tren Eléctrico.

La obra no fue consultada con la Municipalidad Metropolitana de Lima y el ministro de cultura ha explicado la cuestión alegando que el presidente “quería dar una sorpresa”.

La sorpresa es que Odebrecht quiera regalarle al presidente más de 800 mil dólares hechos cemento en una imitación burda del Corcovado.

Deléitense con la resolución ministerial de abril de este año que se va, rápidamente. Tan rápido que quedará mucho por investigar del Gobierno de Alan García. Una pregunta obligada es si de manera tan libre el presidente puede colocar una masa sobre un espacio que tenía condición de intangible y si la Municipalidad Metropolitana de Lima debía ser consultada sobre ello.

Plaza central de Bagua (Archivo personal julio 2009)

“Fatti non foste a viver come bruti”, indica la editorial de la revista brasileña Carta Capital al aludir a una nueva crisis política en el partido gobernante. El medio rechaza la búsqueda ‘del poder por el poder’ y entiende que la política debe estar guiada por la moral y por la ética, igual que toda actividad humana.

Es necesario recordar hoy que los motivos por los cuales miles de peruanos protestaron en Bagua hace exactamente dos años, siguen intactos. Los políticos y los medios de comunicación colocaron en cinco meses de campaña otros asuntos en primer término y el Perú sigue sin claridad de normas y criterios para el ordenamiento territorial. Deja el poder Alan García que envió un mensaje claro a los trabajadores estatales en los ministerios vinculados con las concesiones de hidrocarburos y minería, servir a las empresas privadas y postergar a los ciudadanos.

Los últimos momentos de la campaña electoral han sido demostraciones de quién tiene más -o peor- poder. Por eso, la frase de Alighieri: “No nacieron para vivir con la ley del más fuerte sino para seguir la virtud y el conocimiento”. Hemos vivido el comportamiento propio de un país sin ley, empezado por el presidente de la República, quien expresó su respaldo a lo largo del tiempo hasta por tres candidatos distintos en estos meses.

Por otro lado, hasta las 4 am. del domingo 5 de junio, cuando ya era prohibido cualquier tipo de propaganda electoral, ciudadanos seguían recibiendo llamadas a sus teléfonos fijos con grabaciones de campaña o anticampaña. Los robots de llamadas empezaron a funcionar la noche del viernes y no se detuvieron hasta esta madrugada.

El viernes, miles de volantes en tamaño A-4 a reproducían a color la portada del diario Peru21 que acusaba a Humala de recibir financiamiento del gobierno de Hugo Chávez y fueron distribuidos, por lo menos en San Juan (Lima). En el reverso, había cinco o seis frases adicionales contra el candidato de Gana Perú.

Esta mañana, Keiko Fujimori, durante el desayuno recordó que si era elegida sería una presidenta joven y la primera mujer. ¿Es aceptable ese tipo de alusiones cuando ya no debe haber propaganda?

La mayoría de peruanos y también la prensa extranjera que ha llegado en cantidades similares a las del año 2000, masivamente, se preguntan qué ocurrirá luego de un escenario tan polarizado. Estamos tan acostumbrados a los enfrentamientos enconados, que posiblemente luego que sepamos quién ganó la elección presidencial, cada una de las partes se dedique a lo suyo, a encargarse de echar a andar sus propios intereses o cumplir con sus promesas (respectivamente) y volvamos a esa tensión acumulada tan característica de la sociedad peruana que nunca termina de resolver sus complejos pendientes.

Ahora sí, a votar todos los que no hemos ido, recordando a quienes viven en Amazonas y en otros lugares donde el Estado les juega constantemente en contra, incluso por omisión.

P.S. Aquí algunas intervenciones mías en medios extranjeros esta semana.

Hoy en la TV rusa/ sobre polarización

En BBC Brasil/ sobre economía y Humala

En El País/ sobre polarización

Manifestantes hoy entre la Plaza San Martín y Jirón de la Unión. (Foto: Martín Hidalgo)

Ha pasado un mes de la primera vuelta electoral y llevo más de una semana rumiando una cuestión. [Segunda acepción de ese verbo según la RAE, para humanos]. Pensé que los asesores brasileños de la campaña de Gana Perú habían dejado de trabajar luego del 10 de abril, pero hace unas horas confirmé que Luis Favre continúa con su labor hasta el 5 de junio. ¿Por qué no se ve estrategia en el grupo contendor de Fuerza 2011?

Dado que vivimos en el ambiente signado por las encuestas hace tres semanas, recordemos cómo quedaron los resultados oficiales de la ONPE: 31.6% de votos válidos para Gana Perú y 23.5% para Fuerza 2011: unos seis millones de votos fueron a los tres narcisos que dividieron el voto por la continuidad del modelo. De esa canasta fácilmente se trasladarían a favor de Keiko Fujimori  los electores de Solidaridad Nacional y los de la Alianza para el Gran Cambio.

Otro elemento exageradamente obvio desde días previos a la primera vuelta era la concertación de la gran mayoría de medios de comunicación -tradicionales, por llamarlos de una manera que se les pueda identificar con claridad- a favor de cualquiera menos Ollanta Humala. Y la posición de los medios iba a ser invariable hasta la segunda vuelta. Incluso se hizo famosa la frase de Gustavo Gorriti del frente mediático contra el comandante en retiro. Si ese era el escenario: ¿qué pasó en el seno de Gana Perú que se mantuvieron en inercia?

Aquí algunos rasgos de las campañas de Gana Perú y Fuerza 2011 hacia la segunda vuelta:

Gana Perú

Fuerza 2011

Virtual desaparición de los parlamentarios electos o reelectos

Constante presencia de congresistas electos o reelectos

Cambio de vocero debido a error de Carlos Tapia: Mocha García Naranjo es poco conocida entre el electorado promedio.

Múltiples voceros de K. Fujimori: José Chlimper, Rolando Souza, Martha Chávez, L. Ma. Cuculiza, Rafael Rey, etc. Electorado familiarizado con ellos.

En el poco tiempo concedido por los medios necesidad de justificarse, defenderse,  quejarse del trato; único eje propositivo: Pensión 65

Más tiempo dedicado en los medios a destacar condición de madre, preocupación por los pobres, orden y seguridad.

Lentitud en configurar un mensaje claro post primera vuelta.

Reforzamiento de las ofertas clientelistas y populistas en mensaje y en acción.

Actitud predominante en medios de señal abierta: reclamo, necesidad de mantenerse bajo control, ironía

Actitud predominante en señal abierta y encuentros populares: confianza, desenvoltura; poca preocupación por críticas.

Actitud hacia la contendora: pocas críticas indirectas alusivas a la corrupción

Actitud hacia el contendor: muchas críticas directas a los cambios de propuestas en los diversos documentos

Proyección física: cansancio

Proyección física: aguante

Además de lo dicho, un factor que no determina gran cantidad de votos, pero sí influencia en corrientes de opinión y que suele ser fuente de primera mano de periodistas, es la actividad de los candidatos en las redes sociales. Fuerza 2011 ha reclutado a quien fue asesor de Pedro Pablo Kuzczynski en ese rubro y por lo tanto hay más cantidad de tuits desde la cuenta de Keiko Fujimori. Por el lado de Gana Perú, los mensajes de las redes sociales parecen dirigidos a militantes. Ollanta Humala tuitea poco, no es muy informativo, ni muy revelador en términos noticiosos; además parece dirigirse a los convencidos con ‘frases hechas’, estereotipadas. [Como las que se estilan entre los miembros de las fuerzas del orden. Ay.] Nadine Heredia suele usar el Twitter para opinar o para llevar algún agua (noticia, hecho o tweet) hacia su molino.

Hoy un amigo músico -que votará viciado- me comentaba muy preocupado que si ganaba Keiko Fujimori lo suyo -la cultura- empeoraría más y no sabía cómo iba a vivir. Le comenté que ningún gobierno ni el de García, ni el de Toledo ni anteriores dieron prioridad a dicho sector y que si él tuvo trabajo en los últimos 20 años siempre fue por iniciativas privadas. Sin embargo, respondió algo muy cierto: me hizo recordar la estupidización/basurización a la que llegamos en términos de entretenimiento (y noticias) entre 1999 y 2000.

Al revisar el equipo que acompaña a Keiko Fujimori, uno no puede más que tener eternos flashes back y esperar que regrese algo muy parecido a Cable Canal de Noticias y Laura Bozzo para completar la escena. Es quizá lo único que nos falta para volver a vivir el año 2000: ya lo han dicho varios medios, columnistas y blogs; las coronas mortuorias para César Levano, los animales muertos para una de las hijas de Susana Villarán, las mentiras en primeras planas, los spots echaditos de ciertos gremios (el de la Sociedad de Radio y TV del Perú, por ejemplo).

Ah. Y no olvidar que el miedo es el aire en esta campaña electoral. Y el miedo en una sociedad que ha vivido terrorismo, es gasolina al lado de un fósforo prendido. Los spots radiales de Confiep y el video de la Sociedad de Radio y TV son aludidos hoy por Jorge Secada Koechlin y José Villaorduña, quienes sugieren que los empresarios quieren perder algunas libertades y vendérselas a Fujimori. Patricia del Río también plantea esta cuestión con claridad.

Pero vuelvo al motivo principal de este texto: quedan tres semanas de campaña electoral y no hay nada equivalente en esfuerzos por parte de Gana Perú para enfrentar la dimensión de la campaña y maquinaria fujimorista. Ollanta Humala dice que le toma el pulso al país, parece haberlo estado tomando a otra nación. O quizá empezó a escuchar al Perú y a varios líderes de opinión el último viernes, cuando él y sus voceros incluyeron en sus respuestas que respetarán y garantizarán todo lo respetable (la Constitución, la democracia, el Congreso y así sucesivamente).

Comentaba con algunos alumnos ayer que lo único que podemos sacar a favor de esta campaña electoral es que quede como herencia en la práctica periodística la costumbre de espulgar los planes de gobierno. Y por el lado de los grupos políticos (porque ni Fuerza 2011 ni Gana Perú son partidos), la práctica esperable a futuro es que se esfuercen por ser explícitos y claros en sus propuestas por escrito. Cabe destacar en este punto que hasta Rosa María Palacios ha reconocido que el plan de gobierno de Fuerza 2011 no dice nada. Una entrevista a José Chlimper por Emilio Camacho lo reitera también hoy en Peru21.

Algunos detalles anecdóticos para cerrar esta semana:

– El asesor Luis Favre parece tener tiempo libre para cultivar otros intereses a pesar de estar en una intensa campaña electoral, miren su blog.

– El encargado del mensaje homogéneo en el bloque fujimorista, el empresario y ex ministro José Chlimper, dice que es incorrecto buscar algo marketero, pero ¿qué hay más marketero que Hernando de Soto y el ex alcalde neoyorquino Rudolph Giuliani como asesores de K. Fujimori?

– Alan García hizo posiblemente su último enroque ministerial de este segundo gobierno y dio condición de ministro a Luis Nava, quien no alcanzó -ayquépena- una curul en el Parlamento Andino. Pero, no hay problema, se irá del gobierno con su fajín en cajita y así será más difícil que lo investigue el Congreso ( no voy a decir sobre qué para que haya libertad y todos puedan investigar, seamos optimistas en la línea final).

Un informe de la OECD menciona desde 2001 el Grupo El Rocío como uno de las principales avícolas del Perú, en este caso, en el norte del país.

El ministro de Agricultura, Rafael Quevedo, es directivo y parte de un importante grupo de empresas del norte, una de ellas -El Rocío SA- es avícola y sus principales insumos son la soya y el maíz transgénicos. No son sólo sus asesores y un viceministro los interesados en facilidades para el ingreso al país de los ‘organismos vivos modificados’ sino el propio titular del sector. El ministro sabe para quién trabaja.
Aquí algunos enlaces con información sobre la compañía El Rocío y sobre el ministro en su faceta de empresario.
Un informe de la Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (OECD) sobre la concertación del precio del pollo menciona a las empresas avícolas investigadas en el Perú, entre ellas El Rocío y El Norte (del Grupo Quevedo).

Una síntesis profesional-empresarial del ministro Quevedo en la revista Agronoticias cuando asumió el cargo.

El dato del cargo del ministro Quevedo en la empresa: presidente del directorio

Una nota de Danae Rivadeneyra en La Mula dio algunas pistas iniciales del interés de la alta dirección del MINAG en la norma sobre transgénicos, pero así cerramos el círculo: faltaba el vínculo entre los pollos y los transgénicos.

Actualización de las 8:55 del sábado 7 de mayo: esta mañana el ministro Quevedo declaró en RPP que en setiembre renunció al cargo de gerente general en su empresa. El periodista no repreguntó si mantenía participación en el directorio, dado que antes fue presidente del mismo. Tampoco mencionaron que Rafael Quevedo es el patriarca del grupo económico del norte que lleva su apellido.

Peruanos expatriados en las elecciones del domingo, Palau Saint Jordi: Barcelona.

Algunos amigos y colegas están tristes, decepcionados, desconcertados. Todos entienden qué ha pasado en la primera vuelta electoral, pero vemos las reacciones racistas e insultantes contra quienes votaron por Ollanta Humala y Keiko Fujimori y esto nos devuelve la imagen de una sociedad fragmentada, polarizada socialmente, con odio contenido. Varios han dicho que tienen la misma sensación de 1990, cuando la mayoría prefirió al desconocido Alberto Fujimori que al hoy Nobel MVLL. El mensaje llegó a la ‘clase dirigente’ del Perú en 1990, pero parece que en estos años rompieron el papelito y se olvidaron qué decía.
Ayer el mensaje volvió, 21 años después, convertido en un SMS: ¿lo borrarán?

¿Qué pasará? Quisiera compartir algunas ideas.
Los escenarios peores serían los de una ‘dictablanda’.
Si es de Humala, una dictablanda con tecnócratas poco calificados, ciertos niveles de corrupción y mucho populismo. Veo un 50% de posibilidades de que cierre el Congreso. Dudo que Humala quiera realmente emprender reformas de fondo y si no quiere hacer reformas de fondo el Congreso no lo bloqueará, y entonces no tendría necesidad de ‘”disolver”‘. Sospecho que un gobierno de Gana Perú destinará algo más de dinero en inversión social porque es lo que ha ofrecido en campaña y es la forma en que puede obtener aprobación de su gestión. Si logra el apoyo de Perú Posible en estos días, el partido de Alejandro Toledo lo respaldará en esos programas sociales porque él también los aplicó (Juntos), copiando los programas exitosos del ex presidente Lula da Silva.
Humala, su gabinete y su bancada trabajarán además para favorecer los intereses de Brasil y de empresas brasileñas, quizá más que lo que ha hecho Alan García en su período. No veo condiciones en el Perú para que Humala pueda imitar las acciones y decisiones de Chávez ni de Evo Morales. No tiene nada parecido a PDVSA y PetroPeru y PeruPetro no podrían llegar a serlo. No hay ciudadanos indígenas movilizados ni organizados como en Bolivia, para que aplique las reformas que el ex líder cocalero logró imponer en su país.
He sabido por un militante del Partido de los Trabajadores (PT) que los asesores de Humala son de lo menos bueno de la organización. Es decir, son buenos comunicadores políticos, pero uno de ellos está envuelto en la historia del mensualón, el escándalo de corrupción del PT que estalló en 2004 y arrasó con dos brazos derechos de Lula en aquel tiempo, Delubio Soares, ex tesorero del histórico partido y amigo del presidente, y el entonces jefe de la Casa Civil, José Dirceu.

Si la dictablanda es de Keiko Fujimori, temo que habrá represalias contra quienes hicieron algo para que su padre sea sentenciado. Su equipo tiene ya experiencia en la corrupción en el Estado sin dejar mucha huella y en manejar ilegal e irregularmente el Congreso para lograr sus objetivos e impedir investigaciones y proyectos de ley. Es decir, un parlamento que no desarrolla sus funciones. Además, el Legislativo tendrá nuevamente muchos congresistas nuevos, sin experiencia. Tanto con Fujimori como con el caso de Humala seguro tenderán a gobernar por decreto como ha intentado AGP a lo largo de cinco años.

Si los grupos afines a PPK y Castañeda hacen una grosera campaña de miedo contra Humala y a favor de Keiko, la alianza no podrá ganar. Si algunos diarios repiten sus portadas ‘primariosas’ para atacarlo (como ocurrió con Susana Villarán) no podrán ayudar mucho a la candidata de Fuerza 2011. Si organizaciones no identificadas repiten los spots de radio de los dos días anteriores a las elecciones (de “el Perú no debe cambiar de rumbo”), tampoco.

Siempre me parece que los que hemos sobrevivido el primer gobierno de García podremos enfrentar casi cualquier otra crisis peruana. Y a veces los cinco años de un período presidencial pueden ser todos de crisis. Quizá me obligo a pensar tal cosa porque no me imagino yéndome ahora del Perú. No tenemos ni una democracia firme, ni un Congreso que funcione. Las normas internacionales que el Estado peruano firma hace décadas son sólo un visto bueno en una página web de la Cancillería, pero no una garantía para las personas y procesos que deberían ser respetados, atendidos o reparados por el Estado. Si no creemos mayoritariamente que somos iguales, si no concebimos que el territorio del otro es tan sagrado como el suelo del departamento que alquilamos o tenemos. Si decimos que alguien es poblador de Villa María pero el otro es un ciudadano de Surco. Si algunos creen que porque gritan más se van a imponer siempre, si unos creen que porque contaron la historia de una manera no hay ningún otro héroe más a la redonda, si no sabemos conversar con respeto con las personas con quienes discrepamos. Si vivimos como si el distinto a uno fuera siempre sospechoso, hay demasiado trabajo. Algunos tenemos que seguir trabajando.

Gastón Acurio ha pedido dejar de llamar ignorantes a quienes votaron por Humala y Keiko. He visto también algunas frases de personas más jóvenes que dicen que si los gobiernos de Humala o de Keiko no respetan la democracia y las libertades a las que tenemos derecho, habrá que trabajar por ello.

Más explicaciones sobre los votos mayoritarios por Humala y Fujimori adicionales al mensaje olvidado:
– La pobre campaña electoral de Alejandro Toledo y su confianza en la inercia.
– La división del espectro conservador o continuador del modelo en cuatro candidatos: PPK, Castañeda, Mercedes Araoz y Toledo. Ustedes saben que Alan García tuvo que ver al menos con la mitad de esa división.
– Quienes respaldaron financieramente y políticamente las campañas de Toledo, Castañeda y PPK invocaron a la unión (y el respectivo paso al costado) tardísimo (públicamente ocurrió el viernes pasado).
– Ollanta Humala hizo su tarea.
– PPK hizo su tarea y desplazó a Toledo.
– Alan García, el establishment, no atendió en su momento los reclamos que derivaron en conflictos sociales.
– Los candidatos no atacaron a Keiko Fujimori mencionando con precisión los delitos de corrupción, las violaciones a los ddhh y las fallas de las reformas económicas aplicadas durante el gobierno de su padre.

Otros textos obligatorios:
– Roberto Bustamante, El Morsa, indica que ha habido un importante voto del sector C -y no solo de los electores más pobres- a favor de Humala.

Píldora tranquilizante de Moody’s

Cinco conclusiones poslectorales, por Eduardo Villanueva

Aquí algunos textos míos sobre las elecciones:
En frente de un espejismo y de un mal
Publicado hoy, escrito el jueves, responde a la pregunta que planteó Punto.Edu: ¿qué tendría que hacer Humala para ganar en segunda vuelta?
Humala conectó con el descontento

Un video de la primera entrevista en la que mencioné el vínculo entre Humala y Brasil en marzo

El texto del diario El País en el que me cita sobre los intereses de Brasil en el Perú y Humala

El compromiso de Humala con los peruanos y la Carta ao Povo brasileiro del ex presidente Lula en 2002, ambos divulgados para tranquilizar al empresariado principalmente.

Imagen tomada por la cadena Al Jazeera el 26 de enero.

Tras escuchar y ver varias semanas a los candidatos peruanos a la presidencia acumulo la sensación de desconexión con todos ellos. ¿De qué país hablan? ¿Qué políticos son estos que quieren poner rostro de transparencia cuando son lo contrario? ¿Por qué pretenden hacernos creer que tales son sus prioridades cuando los miembros de sus listas al Congreso muestran algo diferente? Los asesores externos de cada campaña desconocen tanto la sociedad peruana que quizá no pueden guiarlos bien.

He escuchado muchas veces de la revolución de los claveles (1974), o de la revolución islámica en Irán (1979), no llegué a verlas. Pude ver –y procesar– pocas imágenes de TV sobre la caída del Muro de Berlín o de la revuelta de Tiananmen (ambas en 1989, un momento en el que el Perú estaba tan en crisis que lo internacional parecía lejanísimo, difícil de compartir).

Estamos en la segunda semana de protestas y revueltas en el mundo árabe. Las revueltas ciudadanas de Túnez y Egipto me retienen el pensamiento en demandas elementales contra la pobreza, la corrupción, el abuso de poder, el autoritarismo y por el respeto a derechos elementales. Es cierto que no estamos viviendo en el Perú en una dictadura, pero ¿de qué sirve una democracia que legisla por decreto contraviniendo normas previas y liberando el mínimo orden previamente existente? Eso ha ocurrido esta semana con los decretos de urgencia para agilizar 33 ‘megaproyectos’ que ProInversión quiere terminar de echar a andar antes de que el Apra se despida de los escritorios que ahora ocupan.

Pero en vez de que los candidatos se ocupen de esos asuntos cruciales, sobre cómo el Estado debe ordenar la disponibilidad y el acceso a los recursos naturales, se manifiestan sobre la legalidad del aborto, de la unión civil, del consumo de drogas y el indulto a Fujimori.

Otros, como PPK juegan a los colores, al infoentretenimiento y al personaje del criollo respondón más cercano al capataz (de hacienda). Fujimori juega a la mezcla de madre educada, conservadurismo más populismo penal (duras sanciones para los delitos que más aparezcan en las primeras planas). De Humala es difícil decir en qué se ha convertido y qué mezcla representa. Haber abdicado de la agenda de los recursos naturales y medio ambiente para no incomodar al gobierno de Brasil lo ha dejado sin identidad.

Y en el otro lado del escenario, tengo la sensación de haber sido testigo la última semana de algo crucial. Así como generaciones anteriores habían podido estar al tanto de la revolución de los claveles, la vuelta a la democracia en España, la caída del Muro, etc., ahora llevaré conmigo esta sensación particular de haber vivido durante dos revueltas –en una misma semana– contra el autoritarismo, la corrupción y contra el desempleo en dos países árabes. Es una especie de privilegio ver que en tiempos de supuesta conformidad con el mundo tal cual, llega un momento en que la demanda por lo elementalmente justo llega a las calles: como dice Javier Valenzuela en el diario El País, las convocatorias a las manifestaciones pueden surgir en las redes sociales pero el momento de la verdad se da en el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, en las calles. Y es también una especie de privilegio sólo posible en esta época acceder a la información de inmediato vía las redes sociales y Al Jazeera en línea.

Y mientras esto ocurre, me siento más conectada con estos ciudadanos que reclaman y reciben gas y balas -siete horas más tarde y a 12 mil kilómetros- que con los candidatos que recorren la capital u otras localidades del Perú. Alejandro Toledo anunció el miércoles 26 una ‘revolución educativa’, un punto de plan de gobierno que podría distinguirlo de los otros aspirantes a la presidencia, muy carentes en ese aspecto. Sin embargo, no le dio ni un día de vida a su propuesta para desarrollarla, para que haya reacciones, para que otros candidatos respondieran o los periodistas profundizaran. Cambió drásticamente a tres temas que -me disculparán quienes discrepan-, no son definitivos o urgentes en este momento para la sociedad peruana: drogas, aborto, unión civil. ¿Ha llegado el momento de decidir estos temas -de fondo- en el espacio limitado y artificial de una campaña electoral? Tenemos otros temas de fondo que han sido abandonados desde el 5 de junio de 2009 y que, parece, ningún candidato quiere abordar o quizá ningún asesor extranjero ha recordado del ‘country report’ sobre el Perú que leyó en el vuelo a Lima.

P.S. Una gráfica importante de hoy sobre el momento en que el gobierno egipcio bloqueó el acceso a internet.

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