Facsimilar de un texto del nicaraguense Sergio Ramírez sobre Honduras.

Facsimilar de un texto del nicaraguense Sergio Ramírez sobre Honduras.

Otra crónica de Alejandro Fernández desde la ciudad de origen de Roberto Micheletti, El Progreso; ésta es del 30 de junio. Fernández fue director de Fe y Alegría Honduras. Nota: Esta semana y las próximas son también críticas en el Perú, falta tiempo para producir información.

Esta mañana, en la ciudad de El Progreso, el ejército cambió su estrategia de no confrontación y cargó decididamente contra los manifestantes que, como ayer, ocupaban el Puente de la Amistad. Entre los directamente afectados por la represión policial, se encuentra Marcelino Martínez, un histórico líder progreseño de los derechos humanos y Angélica Benítez, compañera de Cesar Ham. También fue detenida Dunia Montoya, luchadora por los derechos laborales de las mujeres maquiladoras desde hace más de una década, y otro joven comunicador del grupo de COMUN. Parece que posteriormente fue dejada en libertad. No hay afortunadamente heridos graves.

La violencia se ha desatado, aunque aun con cierto control; ahora cabe esperar si el movimiento popular se replegará, se mantendrá en la resistencia pacífica o se iniciará una escalada de violencia. Por el momento, para mañana se convoca una nueva concentración de resistencia en Progreso y en Tegucigalpa está prevista la llegada de personas de diferentes puntos del país para protestar ante casa presidencial.

Mientras tanto, en Tegucigalpa, Micheletti dio un discurso frente a cientos de seguidores en el parque central. Apareció acompañado de un importante contingente de militares y no tuvo pena alguna en levantar su puño unido al del jefe de las Fuerzas Armadas. Produce indigestión escucharlo, lo que quizás es un síntoma más de que nos hallamos ante un golpista de raigambre, que entronca directamente con los cavernícolas, para usar un término utilizado hoy por Sergio Ramírez en un estupendo artículo en El País. Su escrito parece muy atinado y doblemente valioso, si pensamos que las amistades de Mel Zelaya no son las de intelectual nicaraguense. Conviene distinguir entre las acciones de un presidente que ha sido irresponsable y despótico, bordeando caprichosamente la legalidad vigente y manipulando las conciencias desde los privilegios del poder, y la institucionalidad que lo ampara haciendo inconcebible su secuestro, que hoy es el de todos nosotros, aun de aquellos de los que no caen en la cuenta de la gravedad del asunto. Esa sería a mi juicio la gran línea argumental de toda ofensiva de resistencia interna y de diplomacia externa.
Quizás lo anterior es hilar muy fino para una ciudadanía con muy poca “densidad democrática”, que dicen los expertos, pero ahí estriba el drama que vive Honduras. La cuestión no es si viene o no Mel, o si un golpe de barracas da un vuelco inesperado a la situación. La cuestión es que la derecha oligárquica, a la que Mel y Micheletti pertenecen, no ha permitido que se desarrolle la democracia en tres décadas y han terminado por darle el golpe de gracia el pasado domingo.
La acometida entreguista de los medios de comunicación a favor de los golpistas es uno de los rostros más vergonzosos y preocupantes en la actual situación. Renato Alvarez, otrora periodista independiente y prestigiado, sacó hoy en su Frente a Frente, el equivalente a los desayunos de Pepa Bueno, a varios grupos de sociedad civil que no dudan en calificar a los que resisten en la calle como provocadores y que argumentan que habrá que resistir en casita, si es necesario, contra la presión exterior que desconoce “nuestra forma de vivir y nuestro amor por la paz y la democracia”. ¿Les suena de algo? Son argumentos demasiados parecidos a los que usaban gobiernos de facto durante todo el siglo XX, como para no sentir temor. Prácticamente no existen medios que estén informando críticamente el día de hoy. Solamente Radio Progreso, que vuelve a emitir y que lanza su señal a América Latina a través de ALER, aunque a ratos se pierde su sintonía.
Produce lástima y frustración la pobre lectura política que personajes de reconocido prestigio en el país, como Ramón Custodio, el Comisionado Nacional de Derechos Humanos están haciendo. Da miedo pensar que él es el Ombudsman de la nación. ¿Qué pasará si la represión se recrudece? Calificar el secuestro del presidente como el acatamiento de una orden judicial dentro de la legalidad, produce vergüenza ajena y conduce a reflexionar sobre el escaso desarrollo democrático de esta nación tras casi 30 años de democracia formal. ¿Cómo Ramón Custodio, defensor de los derechos humanos durante los años 80 es capaz de amparar semejante aberración jurídica? Son cuestiones que lo dejan a uno sin respuestas racionales.

En el futuro habrá que repensar todo lo invertido por la cooperación internacional en el fortalecimiento de las instituciones democráticas y ciudadanía. ¿Nos hemos equivocado en el enfoque? ¿Hemos apostado poco o hemos apostado mal? Me temo que sin un contrato pedagógico de más largo alcance, que implique a la enseñanza pública y sus docentes, las ONG locales o extranjeras poco podrán aportar para fomentar la ciudadanía activa en Honduras.
Vienen reportes del interior del país que hablan de represión creciente. De un alcalde depuesto ilegalmente y un periodista encarcelado en Colón. También se han cargado al alcalde de San Pedro Sula. ¿Qué tipo de legalidad democrática es esta? Y lo más grave, se habla de jóvenes reclutados para el ejercito en el área rural. Esto sería extremadamente grave y podría confirmarnos que esta gente está dispuesta a retroceder más allá de lo imaginable. Viendo a Micheletti por TV, hablando como un caudillo decimonónico, cabe pensar que para allá vamos. Su gobierno niega estos reclutamientos, pero a estas alturas la palabra de estos sinvergüenzas no tiene ningún crédito.

¿Pero quien es Roberto Micheletti? ¿Quién es este gris personaje político hondureño que este domingo salió inesperadamente del anonimato para competir con Michael Jackson por las primeras portadas de los telediarios de todo el mundo? Su más que dudoso mérito consiste en haberse convertido en presidente interino, tras el primer golpe militar sucedido en este pequeño país en 37 años.

Procedente de una familia inmigrante de estirpe italiana que a principios del siglo pasado se estableció en El Progreso, corazón del enclave bananero, Don Roberto, como se le conoce en la ciudad, es el prototipo del caudillo que fragua su capital político en largos años de clientelismo político, y su capital económico en el monopolio de los buses que comunican esta población con la capital industrial del país, San Pedro Sula. Las malas lenguas relacionan además su fortuna personal con la expropiación ilegal de tierras que sucedió a la expulsión de los salvadoreños tras la tristemente célebre guerra del fútbol, en 1969.

En las elecciones internas del pasado mes de noviembre partía como favorito para hacerse con la candidatura del partido liberal. Cosechó un fracaso estrepitoso y se negó a reconocer al vencedor hasta que, en una negociación vergonzante, aquel le permitió meter a sus derrotados candidatos a diputados de nuevo en la contienda, a pesar de haber perdido en las urnas. Que este hombre nos grité hoy a la cara ¡democracia! como un iluminado, produce escalofríos. Dicen que su mujer tenía ya contratadas a unas estilistas de Miami para que vinieran a peinarla cuando fuera presidenta. No sé si lo cumplirá, pero ella ya no podrá ir a alisarse el pelo al país del norte.
Esta tarde la embajada de USA anunciaba la cancelación de sus pasaportes sine die. La Embajada también ha cancelado la celebración del 4 de julio como repudio a los golpistas. Los USA están desconocidos. Ya lo dijo el canciller golpista ayer: desde que está este “negrito”, Estados Unidos ya no es el defensor de los derechos humanos que era. También tuvo sus palabras para los nuestros: Zapatero a tus zapatos, le dijo. Este es el genio que Micheletti ha puesto para acometer una ofensiva diplomática. Es un consuelo recibir estas noticias de la embajada gringa a dos horas de que inicie el toque de queda. Hoy nos dan dos horas más, parece que nos hemos portado bien: de 10 de la noche a 5 de la mañana.
Hace poco más de un año, en medio de la protesta y encomiable huelga de los fiscales jóvenes contra la corrupción, que Micheletti manejó con extraordinaria soberbia y desprecio hacia la legalidad, un periodista le asestó de repente ¿es cierto que es usted un animal político? Micheletti, que no ha leído mucho en su vida, y menos a Aristóteles, creyó que estaba siendo insultado y respondió tajante: “Usted es un animal periodista”. Este es el hombre que está liderando este despropósito. Sobre su lomo, aún sin quererlo, vamos siete millones de hondureños, y algunos allegados, a la deriva.