yamamoto_009[1]El psicólogo social Jorge Yamamoto revela en esta entrevista las características deseables en los técnicos que apoyan el diálogo entre el Gobierno y los representantes de los pueblos amazónicos, dado que no es suficiente la comprensión ‘racional’ de la importancia de la interculturalidad. También sostiene que los periodistas debemos buscar qué intereses de empresas de inversión en energía hubo detrás de los decretos legislativos aprobados el año pasado, intereses que deben ser transparentados en las futuras negociaciones de las normas.
Yamamoto (43) es profesor de psicología transcultural en la Universidad Católica, fue parte de un estudio mundial sobre la felicidad y en el 2006 investigó sobre las concepciones nativas del desarrollo en el Perú y las nociones subjetivas de bienestar.

¿Las manifestaciones en solidaridad con las demandas de los pueblos de la Amazonía significan que se les reconoce prioridad en la decisión de la política de Estado?
El criterio de interculturalidad en las intervenciones para el desarrollo ya tiene más de una década como uno de los ejes que deben guiar cualquier intervención en la cooperación internacional y de las poblaciones beneficiarias. Hace más de siete años una agencia internacional me encargó hacer una evaluación de hasta qué punto se estaba cumpliendo este criterio en sus intervenciones para el desarrollo. Evaluamos las valoraciones y concepciones del desarrollo por parte de representantes de gobiernos, ONG y las poblaciones beneficiarias y sólo había convergencia (con el punto de interculturalidad) con aquellos agentes que estaban tradicionalmente comprometidos y trabajando durante décadas en el área y que no tenían compromiso ideológico ni político, sino la solvencia moral para ver con libertad la realidad de esas comunidades. Eran la minoría. En verdad, todos tenían claro que la interculturalidad era un criterio fundamental, el problema era que no todos tenían la capacidad y la solvencia para llevarlo a la práctica. Creo que va a ocurrir el mismo aspecto.
¿Es decir, hay una comprensión racional de la interculturalidad pero de allí a concretarse es el problema?

Sí, porque esa concreción no solamente es contra-intuitiva sino que va en contra de la forma natural como funciona la psicología humana. Los valores funcionan como principios generalizados de lo correcto, pero se ha encontrado evidencia que son culturalmente relativos. Si me permites explicarlo: hay una relación entre entorno, valores y comportamiento. En la Amazonía tenemos un entorno exuberante pero frágil, porque hay gran diversidad, pero si cazas y pescas en exceso y haces agricultura intensiva, el terreno se destruye. Esto ha llevado a que las comunidades amazónicas desarrollen una suerte de valores minimalistas, sólo consumen, cazan y pescan lo que van a consumir en el día. Hacen una horticultura mínima, no hay agricultura intensiva. Se levantan muy temprano a las 4 o 3 am. y a las 7 am. terminaron su labor en una cultura de, mas bien, disfrute. En contraste, tenemos la sierra, un terreno muy resiliente, muy resistente que requiere mucho trabajo para ser dominado, hay que convertir los cerros en andenes, etc. Eso en vez de generar un valor de minimalismo consumista genera valores de industriosidad, de una alta organización jerárquica, grandes culturas para conquistar el terreno y acumular para las épocas difíciles, cosa que no ocurre en la Amazonía. Entonces tenemos que emergen dos valores diferentes: el minimalismo consumista y el de la organización industriosa. ¿Qué ocurre en Pucallpa cuando se desencuentran la sierra con la Amazonía? El amazónico le dirá al andino ‘angurriento’ y el andino le dirá ‘holgazán’. El amazónico no puede salir de su forma de ver el mundo como angurriento, y viceversa. Así, nosotros tenemos valores acerca del aseo, de las relaciones interpersonales. Cuando vemos a un nativo, a una persona diferente, va a herir nuestra susceptibilidad axiológica (de valores) y vamos a verlo como intrínsecamentre malo y vamos a querer evangelizarlo.
Entonces…

Esa es la trampa: que el discurso abstracto de la interculturalidad y el respeto todo el mundo lo acepta, pero cuando vemos algo en contra de nuestros valores aparece un mecanismo afectivo que nos hace ver con desprecio lo distinto y nos motiva a hacer algún tipo de proselitismo. Ese es el problema crucial, en la práctica para un trabajo eficaz en la interculturalidad, se requieren interlocutores con capacidades de salirse de sus propios valores y tender puentes, competencia que es más bien escasa. Podemos tener una persona reconocida, inteligente, leída, pero no necesariamente con esa apertura intercultural. En un proyecto que hicimos hace unos años atrás generamos un perfil de cuáles serían las características que tengan estos interlocutores.
¿Esas personas existen?

Sí, son pocas pero existen.

¿Algunas de ellas están cerca del proceso de diálogo?
Por los medios de comunicación entiendo que algunas de ellas han sido convocadas. Pero luego viene el segundo problema: conociendo un poco de un lado y de otro las realidades, debe haber personas con estas competencias interculturales para que recojan información y generar alternativas para la mesa de diálogo, pero veo más importante y complicado que las comunidades amazónicas envíen a sus representantes para que entiendan los juegos de intereses del negocio de los hidrocarburos que se están cocinando en las esferas de las tomas de decisiones. En este momento, ése es el problema clave: que se encuentren cuáles son los oscuros intereses detrás de esto, para que la presión de la opinión pública impida que eso se interponga en la negociación. La opinión pública tiene la motivación de la interculturalidad, están convocando a los técnicos, hay un discurso sobre el territorio, la propiedad, pero ahora: comprendamos cuáles son los intereses de la otra parte, de la parte detrás.
Pero eso no lo han estado expresando transparentemente.

Allí en vez de antropólogos se necesita otro tipo de investigadores.

¿Como quiénes?
Periodistas que van a ver cuál sería la versión actual del petroaudio que está intermediando en esto. O concedamos que no hay intereses encontrados, entonces ¿cuál es la sobreposición de intereses encontrados? (intereses de las empresas e intereses de los pueblos de la Amazonía). Hace algunos años Alan García quiso estatizar la banca y aparecieron unos ciudadanos de cuarta categoría -dueños de bancos- que se apostaron en sus directorios y salieron a pelear y a amenazar al primero que se cruzara en la puerta. Es casi la misma cosa. El Banco de Crédito no tuvo esa misma actitud, al final hizo una movida y siguió funcionando. Finalmente, el ser humano reacciona de determinada manera cuando se le quiere quitar sus recursos.

¿Hace cuánto trabaja con población indígena de la selva, empezó con el estudio sobre la felicidad?
Sí, hace unos siete años. Pero hay personas que han pasado toda su vida estudiando sobre Amazonía.
Pero usted puede evaluar el aspecto social en general y además, a la vez, conoce los valores de la vida en la Amazonía.
En el estudio cruzamos (información de) los Andes con la Amazonía y con la costa. Muestra también la pituquería limeña, a petroleros, banqueros, se estudió mediante comparación. Quisiera mencionar que, en realidad, desde el 2006 había la percepción en Pacaya-Samiria y otras zonas acerca de la venta de tierras de la población amazónica, era un problema en toda la Amazonía. Recordemos que desde la época del caucho ha habido explotación del terrreno. En la conquista española no invadieron la selva porque no había oro: entraron los franciscanos y los jesuitas pero luego los sacaron. Yo expresaría cierta reserva acerca de si los empresarios perciben el otro punto de vista, quizá aún no están entendiendo el problema.

Un texto académico de Jorge Yamamoto sobre componentes émicos del bienestar