Una de sus obras más visibles es el mural cerámico al final de la Vía Expresa en Miraflores. (Foto: J. Fowks)

Una de sus obras más visibles es el mural cerámico al final de la Vía Expresa en Miraflores. (Foto: J. Fowks)

El artista plástico Ricardo Wiesse (54) lamenta el bajo nivel de algunos periodistas y el desparpajo de los políticos: “Lo del chuponeo es para entretenernos, están vendiendo el país, nuestros recursos. Alan García es como un mayordomo nuevo (para los empresarios), sirve mejor. Uno tiene que gastar energía en ocuparse de estos asuntos porque sino ¿qué quedará del Perú, qué habrá para nuestros hijos?”.
Wiesse cedió esta semana un elemento de su producción gráfica de 1995 para pronunciarse simbólicamente con respecto al juicio a Fujimori. Pocos días después de aprobarse la ley de amnistía que beneficiaba al grupo Colina, fue al cerro de Cieneguilla donde exhumaron los cuerpos de los nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta y pintó diez cantutas -de tres metros cada una- en esa superficie.
“Si en los queros están las cantutas no es necesario volver a inventar esa imagen, sino tomar nuestra iconografía”, indica Wiesse, quien en su carrera examina y usa imágenes creadas a lo largo de la historia del Perú.
Dicha flor ha sido impresa ahora en unos polos como parte de una campaña contra la impunidad –en los casos de La Cantuta y Barrios Altos- difundida en el último número de Caretas.
“¡Tenemos un patrimonio, éramos una civilización, tenemos que cuidar una naturaleza que se están llevando en vilo y nuestra identidad colectiva. Los indicadores económicos ¡por favor!, de qué sirven si tenemos una sociedad bestializada, donde no hay respeto, interés mínimo por el otro!”, reclama Wiesse apoyando sus manos en la mesa de su taller-comedor.
En el área específica de la pintura, explica que también se ocupa –como otros artistas plásticos– de pensar si es posible avanzar en la construcción de un lenguaje propio, una voz que nos haga participar como colectividad.
“La visualidad peruana está por fundarse. Carecemos de memoria artística reciente. Quienes estudian artes revistean, son epígonos, algunos creen que porque nombran sus obras en inglés van a tener mayor prestigio. Son egresados de las escuelas de arte y acogidos en las galerías de arte de este momento”, agrega.
Cuando Wiesse alude a ‘este momento’ significa esta época de “cortinas de humo, no hay debate mínimo, es un tiempo de vileza, de quién escarba más abajo, como si eso fuera lo más importante. Somos el pulmón de la Tierra, ¡PM!, tenemos a la gente desinformada, seguimos como hace tanto tiempo, es más fácil controlar si no hay educación”.
El pintor critica las acciones educativas con las que el Gobierno actualmente quiere hacer noticia. “Esos planes de alfabetización, y ¡ahora esa campaña de donación de libros! ¿Qué plan educativo puede fundarse en desechos? Es como si quisieran hacer un plan de nutrición pidiéndote la alita que dejaste de tu pollo a la brasa. ‘Dona tu alita para otro peruano!’”, ironiza Wiesse este sábado por la mañana.
“Cada vez hay más desparpajo. Ahora los políticos hacen cura de silencio, pero uno ve a Jorge del Castillo desfilando: él debería invitarse a un ostracismo autoregulado, ¡cree que la gente se chupa el dedo! Que se extingan todos. Carlos Tapia fue miembro de la CVR y luego se vuelve defensor de Humala que también es señalado por violaciones a los derechos humanos (cuando sirvió como militar en la base de Madre Mía)”, comenta.
Decoración de Asia
Consultamos cómo se aprecia desde la comunidad de artistas plásticos un hecho: hay más dinero en el Perú para invertir en arte -debido a la bonanza económica de algunos sectores en años recientes-, sin embargo, algunas grandes oportunidades de consumo masivo del arte han desaparecido, como por ejemplo la Bienal de Lima. Respondió así (agárrense):
“Esa es la administración municipal de los nuevos tiempos. La bonanza a veces idiotiza un poco, hace bajar el sentido crítico. La creación artística contemporánea no ha podido ser ajena a esta onda light y rápidamente los artistas se han ido a decorar la vida a los descerebrados que veranean en Asia, donde físicamente se reúne la decadencia contemporánea”.
“Son los acríticos de una sociedad que ‘no passsa’ [esto es un guiño a un spot local de cerveza, nota para quienes no entiendan la referencia] Y no es que uno haga mala sangre de su profesión, sino tener una mínima conciencia de ella, frente a un panorama cada vez peor, dividido entre la barbarie total y la civilización o el respeto mínimo por el otro”.

– En entrevistas pasadas, a lo largo de su trayectoria, sus declaraciones eran firmes pero quizá no tan elocuentes como ahora. ¿Por qué, porque estamos peor?
– Cómo me gustaría no dedicarle energía a una preocupación que sí la consume, pero no se puede obviar abordar estos asuntos debido a que no hay interlocución, no hay voluntad política, no hay debate mínimo. Sin embargo, a veces hay algunas voces, esta semana escribió un buen texto Berckemeyer en El Comercio, una nueva voz ¡ya era hora!, está también Víctor Vich. Pero tenemos un estado narcotizado, creen que pueden hacer lo que quieren sin rendir cuentas. Me interesa ver cómo otros puedan disfrutar así como yo he disfrutado pintando.

Ante una de las últimas preguntas, sobre la crisis de la Escuela Nacional de Bellas Artes, Wiesse recuerda que ha sido un lugar de disputa de presupuesto público y también de penetración de ideología -incluso de Sendero Luminoso-. “Ese sistema (de enseñanza) ya colapsó hace rato. Víctor Delfín está empecinado en resucitarlo pero al Estado no le interesa el asunto, si no hay voluntad política no va a pasar nada, es otra careta visible de la podredumbre”, señala.

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Cabe mencionar -siguiendo la línea del descuido de los organismos públicos con respecto al arte- que el mural cerámico que hizo Wiesse en la Vía Expresa no tiene mantenimiento -ni un poquito de agua contra el hollín- por parte de la Municipalidad de Miraflores (o de Lima, a quien le corresponda).
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Wiesse prepara hace cuatro años un libro de 700 páginas que se llamará ‘Culebra’: muestra los anillados de las pruebas de imprenta, “ya está por salir”. Ha investigado la historia de su familia que se asentó en el Valle de Chao (La Libertad) y del antepasado que vino de Suiza, recoge cartas y fotos antiguas de los Thorndike, los Rebagliati, los Wiesse. En otro capítulo presenta la historia de la resistencia de Vilcabamba -con dibujos a lápiz suyos-, décadas que -refiere- no se enseñan en el colegio. En otro par de capítulos presenta a Helena y Toro, sus padres.

El hijo menor de Wiesse, quizá de dos años, reaparece en polo naranja y se acerca a despedir a la visita que conoció una hora antes. Chau.

Página web de la exposición de 2008 a partir de las acciones de Wiesse en 1995:

Video del pintado de cantutas en 1995, Cieneguilla.

El artículo de opinión de Fernando Berckemeyer mencionado por Wiesse