Un enfoque distinto de la noticia de la sentencia debido a la muerte del menor Indalecio Pomatanta planteó el programa Enemigos Íntimos la semana pasada. Algunas personas con quienes lo comenté no lo habían visto porque el espacio de Miyashiro y Ortiz no les convence. Sin embargo, algunos reportajes son excelentes muestras de periodismo en dicho programa.
En el reportaje, la esposa del oficial de Marina preso porque él y miembros de su base causaron la muerte de Pomatanta prendiéndole fuego, expresa su convencimiento de que el oficial es un héroe (“es deportista, no es un criminal…”) e indica que el dolor de que purgue prisión es mayor al de los padres de Indalecio. Para ellos, en cambio, la justicia no ha sancionado suficiente (claro, además hay un procesado prófugo). Las visiones y sensibilidad sobre un mismo hecho de violencia pueden llegar a ser tan dispares (distantes, desencontradas) que uno sólo puede seguirse sorprendiendo. En algunos años, confío, los peruanos seremos diferentes o pensaremos diferente con respecto a cómo nos matamos, torturamos, despellejamos entre 1980-2000.