sanabambaUna nota publicada ayer en el diario El Comercio mostró a jóvenes que cumplen su Servicio Militar Obligatorio (SMO) en la base contrasubversiva de Sanabamba (Ayacucho). Es usual que en los cuarteles dichos soldados cumplan labores de limpieza y hasta de mozos, pero ¿es aceptable que personas con tan poca experiencia presten servicio en la zona más convulsionada del país, sembrada de artefactos explosivos artesanales?
En la Guerra del Cenepa una gran cantidad de fallecidos fueron menores de edad ‘levados’ y otros ciudadanos que cumplían servicio militar obligatorio.
El ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, dijo hace instantes que quienes están en el VRAE son “gente debidamente entrenada y muy capacitada”, pero evidentemente el SMO no es suficiente entrenamiento para operar en una zona de emergencia con el enemigo más antiguo y mejor armado de la democracia en el Perú.
En declaraciones para este blog, el vicealmirante en retiro Jorge Montoya, ex jefe del Comando Conjunto de las FFAA, indica que “los reclutas no pueden llevar el peso de la lucha contar el narcoterrorismo. El EP tiene una gran cantidad de efectivos del SMO y dotan las diferentes bases que tienen en la zona. Pero las acciones pesadas -es decir la toma de Vizcatán- han sido efectuadas por Infantes de Marina, Operadores Especiales de la Marina y Fuerzas Especiales del Ejército”. En opinión de Montoya, “el Ejército tiene que modificar su composición en un plan de largo plazo, para quedar en una relacion de 70-30, es decir 70% de profesionales y 30% de SMO, esto va tomar tiempo y mayor presupuesto”.
Si bien el control de Vizcatán es un logro de las FFAA, hay pocas menciones sobre la migración de los narcoterroristas. Caretas y El Comercio mencionan a Bidón como un posible nuevo reducto, pero dado que casi no ha habido muertos por el lado de SL-narco, estos seguirán reapareciendo desde otros puntos como el sur de Satipo, donde han seguido teniendo presencia en la última década. La pregunta es: ¿a dónde más se fueron?
P.S. A partir del 1° de enero entra en vigencia la nueva ley de Servicio Militar y ya no será obligatorio, sino voluntario. Ello plantea retos a los institutos armados para reclutar al personal que requiere.