Kit.net ¡sin permiso!)

Sala de cine UOL en Pinheiros (Foto: Kit.net sin permiso!)

Comedias románticas pueden estropear una relación amorosa
Va una nota publicada hoy en el diario La Vanguardia mientras no entrego una nueva entrada propia y para oxigenar un poco la mitad de semana.
El irregular sistema de Claro no despachó a mi correo un par de fotos que tomé con el celular para colocar aquí hoy una nota (Volveré a buscar las fotos con cámara de verdad). Entonces, tengo el pretexto para escribir sobre una antigua costumbre: ver comedias románticas.
El texto del diario catalán dice: “Aunque la mayoría sabe que resulta poco realista esperar de una relación que sea perfecta, algunos siguen estando mucho más influidos de lo que creemos por la forma en que el cine o la TV presentan esas relaciones”.
El responsable del estudio realiza una encuesta sobre ‘Medios y relaciones’ como parte de su trabajo en el ‘Laboratorio de Familia y Relaciones Personales’ de la Universidad Heriot Watt en Escocia.
El viernes por la noche y el sábado por la mañana vi ‘Love Actually’ por quinta vez desde el 2004. La primera comedia romántica que recuerdo haber visto en el cine fue ‘When Harry met Sally’ cuando estudiaba periodismo, usaba ropa suelta y anteojos gigantes. La coincidencia de que el papel de Meg Ryan fuera el de una periodista no hizo más que embobarme con respecto al filme. Lo he visto más de diez veces veces y seguro seguirá ocurriendo.
‘Actually Love’, con Hugh Grant, Colin Firth, Emma Thompson y Liam Neeson -entre otros- me tocó por primera vez en Sao Paulo, uno de esos sábados en la noche en la sala UOL a cinco cuadras de mi casa en Pinheiros. Cuando terminaba la función de las 10 pm. salía al puesto de periódico de la calle Fradique Coutinho para comprar la edición del domingo de Folha y Estado de Sao Paulo, cada uno con dos revistas y casi una docena de secciones. Sus ediciones en la web también eran geniales. Imaginaba que en algún momento esa escena de la compra del periódico del domingo la noche del sábado se convertiría en un buen recuerdo. Ahora lo es.