USB proporcionado por Yanacocha, cuyo contenido no fue posible abrir, descansa sobre texto de hoy del diario Gestión.

El paro de hoy en Cajamarca, las declaraciones de ayer del premier Salomón Lerner y del funcionario de la PCM Víctor Caballero, y la postura de representantes de la minera Newmont y sus asesores externos de comunicación son un round más en el debate y tensión sobre la inversión de industrias extractivas en el Perú.

Hemos vuelto a escuchar a funcionarios de la minera calificando de “manipuladores, políticos y sin criterio técnico” a quienes cuestionan el proyecto Conga. Y, también, escuchamos a activistas y líderes con cargos de representación política que rechazan el proyecto debido a los impactos de la minería.

Cada parte, como siempre, se ubica en el extremo opuesto, y en días como éste, de paro en Cajamarca, la dinámica básica de las comunicaciones consiste en que un sector ataca al otro y viceversa.

El vocero de comunicaciones de Newmont, Roberto del Aguila, dijo esta mañana en una entrevista con este blog y La Mula, que la empresa acepta que el gobierno revise el estudio de impacto ambiental (EIA). “No queremos paralizar un día, queremos favorecer a Cajamarca; si hay que corregir algo, se corregirá”.

Un asesor legal de la minera, Luis Miguel Pigati, se refirió a otra cuestión si el gobierno determinaba que paralizaran operaciones mientras ocurriera la revisión del EIA: “¿qué hacemos con las siete mil personas que están trabajando ya?”. Sin embargo, el abogado aludió a trabajos de canaletas o pequeños movimientos de tierra.

Pigati informó que la operación Conga ha gestionado ya permisos para dos de cuatro reservorios (o cinco, añadió en un momento) y aún requiere tramitar otros dos, el de concesión de beneficio y el de plan de minado; pero no empieza aún la construcción de ninguno. El abogado se ofusca ante las críticas de quienes “ni siquiera han abierto el estudio de impacto ambiental”. Los reservorios deben servir para asegurar la provisión de agua en los meses de seca debido a que la operación se localiza en una cabecera de cuenca, es decir, en una zona alta que capta aguas de lluvia y en la que resultan afectados directa e indirectamente 31 comunidades.

Según Dow Jones, el pasado jueves, Yanacocha decidió suspender sus operaciones en Conga debido a las protestas locales. Entonces, ¿por qué dicen que no quieren paralizar?  De acuerdo a la misma información, el proyecto requiere una inversión de entre 4 mil millones a 4.8 mil millones de dólares, debe comenzar en 2015 y durante los primeros cinco años producirá de 580 mil a 680 mil onzas de oro y de 155 a 235 millones de onzas de cobre.

A nombre de Yanacocha-Newmont, los voceros indican que el proyecto Conga es conforme a ley, que han entregado todos los documentos, que su EIA ha sido hecho por prestigiosas compañías, que su ex funcionario de recursos humanos no fue quien aprobó el EIA al entrar a trabajar al Ministerio de Energía y Minas sino otra empleada. Pero, recordemos, cuánto papel y cuánto trámite aceptó el gobierno de Alan García, saltándose normas constitucionales y el sentido común, con el fin de promover la inversión en industrias extractivas. La empresa no ha comprendido aún que tiene una historia de pasivos ambientales y de prácticas irregulares de seguridad en Cajamarca y que es comprensible si no tiene credibilidad.

Cuando se les recordó del acuerdo secreto que firmaron con Sedacaj, la entidad responsable del agua en Cajamarca, respondieron que no era secreto, que cualquiera podía pedirlo (claro, siempre y cuando alguien supiera que existía tal convenio). Cuando se les recordó que han quitado agua a comuneros que tenían acceso al líquido y que ahora tienen que comprarla a precios caros y traerla en movilidad, respondieron que con cada parte han ido negociando sobre el tema. Del Águila incluso preguntó qué casos son aquellos. Me pareció un poco insultante la pregunta.

Por si alguien más no tuvo antes información sobre el problema de agua causado por Yanacocha en Cajamarca, aquí un texto de Servindi con varios datos puntuales. Un documental titulado ‘Una vida sin agua’ ha sido retirado de Vimeo, y mostraba casos sobre el mismo tema. Sin embargo, una nota en inglés acerca del autor del documental rescata el trabajo realizado con muestras de agua en la zona de operaciones de Yanacocha.

Síntesis 1: la historia reciente de Yanacocha-Newmont acerca de su relación con las comunidades, en cuando a seguridad y medio ambiente los coloca en la situación que enfrentan hoy: es decir, sus opositores tienen argumentos. Vale recordar que la empresa no reconoce totalmente su responsabilidad por las secuelas del derrame de mercurio en Choropampa o logró arreglos extrajudiciales no proporcionales a la dimensión de la afectación. En cuando a seguridad, un informe del año 2009 evidenció las prácticas ilegales e irregulares de personal de Forza y también de policías remunerados por la empresa, especialmente por lo ocurrido en Combayo. Cuando en 2010 solicité una entrevista para indagar qué prácticas de seguridad habían cambiado a raíz de esa evaluación y las recomendaciones, la empresa se negó a responder sobre el tema.

Síntesis 2: Hace minutos, el periodista Juan Carlos Tafur sostuvo que si fuera él el inversionista de Conga, preferiría dilatar el inicio de operaciones con tal de haber respondido todas las dudas y alcanzar todos los acuerdos necesarios. Eso sería lo más recomendable, pero como se trata de Newmont es raro que ocurra así. Si bien el gobierno actual de Ollanta Humala -con el premier-empresario Salomón Lerner y el ministro-empresario Caillaux- mantiene una posición pro empresarial, ha sido momento de los actores políticos cajamarquinos de presionar para presionar por más garantías o más fondos. Es lo que ha ocurrido en los últimos años en casi cada lugar a donde ha llegado la inversión extranjera con el discurso (anterior) del perro del hortelano y donde sólo la confrontación permitía a las comunidades obtener algo a cambio de su agua o sus territorios. Las leyes ni el Estado han asegurado hasta el momento, proporcionalidad y equidad en las negociaciones entre empresas y comunidades. Es aún un acertijo si la ley de consulta previa permitirá otro rumbo en adelante.

Aquí el blog del proyecto Conga

Aquí un pronunciamiento de una red de ONG que cuestionan aspectos técnicos del EIA.

Traducción del texto de The Economist publicado ayer (JFF)
Por siete semanas decenas de miles de nativos amazónicos bloquearon caminos y ríos en el oriente del Perú. Tomaron plantas hidroeléctricas y estaciones de bombeo de petróleo tratando de forzar la derogatoria de decretos que facilitaban la exploración, agricultura y actividad forestal comerciales en partes de la selva. Petroperú, la compañía estatal de petróleo, tuvo que cerrar un oleoducto que traslada 40,000 barriles diarios. Entre amenazas de racionamiento de energía en pueblos del oriente, el gobierno del presidente Alan García ordenó este mes a policías armados limpiar un tramo de la carretera y recuperar una estación de bombeo cerca de Bagua, en la selva norte del Perú.
En el subsecuente enfrentamiento en la Curva del Diablo el 5 de junio fueron asesinados al menos nueve manifestantes y once policías. Los nativos, armados con lanzas y machetes, fueron a capturar y matar una docena de policías que custodiaban la estación (nota de la traductora: en realidad un grupo de nativos estaba allí hace días reteniendo a los policías). Los dirigentes indican que al menos 40 nativos han sido asesinados y 60 más están desaparecidos, aunque estas cifras no están confirmadas.
Aunque no respaldan las violentas tácticas de Aidesep, muchos peruanos culpan a García de la violencia. El Comercio, el principal diario tradicional, hizo eco de las invocaciones de la oposición a la salida de Yehude Simon, primer ministro, y la ministra del Interior por meter la pata en la controversia. El gobierno es ampliamente condenado por no haber consultado correctamente unos 99 decretos que aprobó hace un año, usando poderes legislativos delegados por el Congreso. Tales decretos estaban ostensiblemente diseñados para acelerar la implementación de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, pero el comercio tenía poco que ver con las nuevas reglas a las que se opone Aidesep.
Luego de una primera ola de protestas de Aidesep en agosto pasado, el Congreso peruano derogó dos decretos que habrían hecho más fácil que se vendieran las tierras de comunidades nativas y campesinas. Pero los líderes del Congreso no cumplieron con su promesa de revisar otros ocho decretos (nota de la traductora: en realidad la comisión parlamentaria sí los estudió y revisó y emitió su informe en diciembre, pero no pasó nada más), generando que se renovaran las protestas en abril. Estas normas incluyen medidas que permiten el desarrollo de tierras ‘improductivas’ en la selva. El reciente bloqueo del partido aprista de García en el intento de derogar una de las ocho normas, la ley forestal y de fauna, desató la violencia. Sin embargo, el 10 de junio el Congreso votó por suspender temporalmente dos de los decretos.
García argumenta que los nativos no deben bloquear las inversiones en petróleo y gas y espera que el país se convierta en exportador de petróleo, beneficiando a todos los peruanos. Aidesep considera que los decretos no tienen la menor consideración sobre los derechos de propiedad de los nativos. Perú tiene unas 70 millones de hectáreas (173 millones de acres) de bosque tropical —el más amplio espacio en la cuenca Amazónica aparte de Brasil. Un 70% de la selva ahora está concesionado u ofrecido a compañías de exploración de petróleo y gas, en gran medida por el gobierno de García. Compañías petroleras extranjeras, incluida la española Repsol, y docenas de otros emprendimientos más pequeños, operan muchas de estas concesiones.
Gran parte de esta tierra es reclamada ya sea como propiedad comunal por las poblaciones nativas o como propiedad privada. Un área fuertemente disputada es el Lote 67, una concesión en Loreto en la selva norte. Perenco, una compañía anglo-francesa, planea invertir más de $2 billion hasta el 2013 para extraer 100,000 barriles de crudo por día. Este lote se superpone con un area destinada a ser reserva de una de las poblaciones nativas aisladas (no contactadas) del mundo moderno.
AIDESEP critica que los gobiernos han sido lentos en otorgar y reconocer territorios nativos y entregar títulos de propiedad pero que rápidamente han concedido concesiones a compañías petroleras y forestales. Esto les ha generado desconfianza y resentimiento. Unos 330,000 habitantes, agrupados en unos 60 diferentes tribus nativas (nota de la traductora: ‘naciones’ dirían ellos mismo en vez de tribus) viven en la selva peruana (un 10% de la población total del país). Muchos no se han sumado a las protestas. La mayoría carecen de escuelas y puestos de salud apropados. Más de la mitad de la población de la selva norte es pobre, comparado con el promedio nacional de 36% (de pobres).
Perú ha sido testigo de muchos conflictos entre compañías extranjeras mineras y petroleras y población local, que se quejan del daño ambiental y/o la falta de beneficios tangibles de dichas inversiones. Los conflictos a menudo se resuelven sólo después de protestas, y muchas veces son sangrientas.
Aidesep indica que de acuerdo a la declaración de Naciones Unidas sobre población indigena, por la cual el Perú votó, sus grupos tienen el derecho de ejercer control sobre las tierras tradicionales y sus recursos. El problema para el Perú es que no hay un acuerdo sobre cómo aplicar tales derechos o cómo nivelarlos con los intereses del resto de la población. Por la fuerza no es la respuesta. En vez de vociferar, García debería ofrecer al Perú una consulta apropiada y un vigoroso debate sobre estos asuntos.

El texto original en inglés

Dado que los medios tradicionales, impresos como audiovisuales y cable están desinformando, aquí algunas sugerencias para complementar, reconocer datos errados y acceder a otros puntos de vista. Esta mañana, el ilustrado León Trahtenberg dijo en RPP que el decreto legislativo 1090 ya se votó y que no iba a reconsiderar el resto del paquete de normas: pero está equivocado, justamente el jueves último el pleno del Congreso iba a tomar una decisión sobre ese decreto. Con líderes de opinión como él, es obvio que necesitamos ir a más fuentes de información.
http://noticiario.baguaperu.com/
http://amazonwatch.org/newsroom/view_news.php?id=1837
http://catapa.be/en/north-peru-killings
http://catapa.be/en/news/340
http://www.cnr.org.pe/noticia.php?id=26477
http://www.aidesep.org.pe/
http://www.servindi.org/
http://www.flickr.com/photos/34173573@N08/
Un análisis de situación antes de que explotara la violencia el viernes, a cargo de una experta del programa Perú de Ibis, entidad que colabora con organismos indígenas de la Amazonía.

Otros enlaces en la columna de Ocram en Perú.21

Por último, un pie de página útil para los capitalinos como yo: una persona cercana a la intermediación en un conflicto -hace tres años- me explicó que por tradición e historia los awajun negocian ‘en pie de lucha’, es decir, portando lanzas y con el pintado ritual en el rostro. No es agresividad en particular contra el orden establecido ni contra este Gobierno en particular: así es y así fue siempre para ellos.

Mañana se cumple un mes de las medidas de fuerza adoptadas por organizaciones y líderes de la selva que buscan la derogación de normas que -indican- vulneran sus derechos en sus territorios. Los obispos de la Amazonía han difundido hace minutos un comunicado sobre el paro que transcribo aquí:

Como Pastores de las comunidades católicas en la Amazonía queremos dirigirnos a la opinión pública para expresar nuestra posición ante el paro de los pueblos amazónicos.
1. La región amazónica es rica en culturas milenarias y en biodiversidad. Ella es fuente de vida y esperanza para la humanidad. Por eso la consideramos uno de los mejores regalos de Dios porque el Perú es uno de los ocho países mega-diversos del planeta. La Amazonía tiene 31 de las 114 zonas de vida o ecosistemas mundiales, 95 % de los bosques del País y un importante potencial de recurso hídrico e hidroenergético. Este hecho nos exige a todos los peruanos y peruanas la responsabilidad de “cultivar la tierra y cuidarla” (Gén. 2) para bien nuestro y de las generaciones futuras.

2. Por eso como anunciadores “de la vida, queremos insistir que, en las intervenciones sobre los recursos naturales, no predominen los intereses de grupos que arrasan irracionalmente las fuentes de la vida, en perjuicio de naciones enteras y de la propia humanidad” (Documento Aparecida 471).

3. Desde esta perspectiva constatamos cómo, en nombre de un sesgado concepto de desarrollo, el Estado permite la deforestación de grandes extensiones de bosques primarios a favor de empresas nacionales y transnacionales para la inversión en plantaciones aceiteras, caña de azúcar y otros.

4. Para nadie es desconocida la contaminación de los ríos con el plomo y otros metales pesados y sustancias tóxicas como efecto de una actividad minera (formal e informal) y la extracción de petróleo, de manera irresponsable. Somos testigos, además, de la tala indiscriminada de la madera sin ningún tipo de control.

5. Podemos afirmar que no se atiende el clamor de las poblaciones indígenas y ribereñas que desean un desarrollo integral, desconociendo el Estado el uso y ocupación de esas tierras por generaciones. En la práctica no se ha tomado en cuenta el derecho de los pueblos amazónicos a ser escuchados, como lo indica la Constitución Política del Estado y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos entre los que se encuentran el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En el Informe de la Comisión de Expertos de Aplicación de Convenios de la OIT, publicado en febrero del 2009 se insta al Gobierno Peruano a avanzar de inmediato en el diseño de mecanismos apropiados de participación de los pueblos indígenas y lo exhorta a consultarles antes de la adopción de medidas que los afecten directa o indirectamente.

6. Debemos expresar que “la Iglesia… valora especialmente a los indígenas por su respeto a la naturaleza y el amor a la madre tierra como fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano” (Documento Aparecida 472).

7. Acontecimientos como el que estamos viviendo actualmente en la Amazonía nos expresan la pretensión de disponer, de manera inhumana y cruel, de las posesiones de las poblaciones ribereñas y amazónicas por no tener, en su propio País, el amparo legal necesario para defender sus justos reclamos. De esta manera se les condena al desarraigo de sus tierras y a ser asalariados en la siembra de la caña de azúcar, la palma aceitera y en las explotaciones mineras y de hidrocarburos.

8. Las normas legales que el Estado ha promulgado en el 2008 (especialmente dos Leyes y siete Decretos Legislativos) no aportan al desarrollo integral de la población amazónica. Por el contrario surgen serias amenazas de mayor pobreza en la región.

9. No queremos violencia, por eso instamos al Gobierno y al Congreso muestren intenciones de dialogar y buscar soluciones justas y pacificas a la problemática que vienen enfrentando los pueblos amazónicos para no llevarlos a la desesperación que pueda incrementar los conflictos sociales.

10. Invocamos a los medios de comunicación social a que cumplan con su rol de brindar información veraz a la opinión pública, contribuyendo al derecho que tienen los ciudadanos de estar informados de los sucesos en la Amazonía Peruana.

11. Ante este delicado panorama invocamos al Señor Presidente Constitucional y al Congreso de la República la derogatoria de dichos dispositivos legales y contribuya a la formulación de nuevas normas con la participación de las poblaciones indígenas. Así mismo invocamos a estas poblaciones amazónicas y a sus líderes a unirse para buscar juntos el Bien Común. Consideramos necesaria una Mesa de auténtico Diálogo conformada por todos los actores sociales para la solución pacífica y armoniosa del conflicto creado.
A manera de conclusión, reafirmamos con los Obispos de América Latina, la necesidad de “buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica ecología humana y natural, que se fundamente en el Evangelio de la justicia, la solidaridad y en el destino universal de los bienes…” (Documento de Aparecida 474c).

5 de mayo del 2009
Mons. José Luis Astigarraga, C.P. Obispo del Vicariato de Yurimaguas
Mons. Alberto Campos, O.F.M. Obispo del Vicariato de San José de Amazonas
Mons. Santiago García de la Rasilla, S.J. Obispo del Vicariato de Jaén
Mons. Gerardo Zerdin, O.F.M. Obispo del Vicariato de San Ramón
Mons. Gaetano Galbusera, S.D.B. O.P.Obispo del Vicariato de Pucallpa
Mons. Francisco González, Obispo del Vicariato de Puerto Maldonado
Mons. Julián García, O.S.A. Obispo del Vicariato de Iquitos
Mons. Juan Tomás Oliver, O.F.M. Obispo del Vicariato de Requena
Mons. Rafael Escudero López-Brea Obispo Prelado de Moyobamba.

Fin del comunicado

¿Será que ahora el premier y el presidente escucharán a la iglesia católica o esperarán a que haya algunas primeras planas e imágenes terribles de enfrentamientos, heridos y muertos?

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